El cáncer de ovario suele tener una tasa de supervivencia de 5 años en el 43% de las pacientes. Esto se debe a que se trata de un cáncer difícil de detectar; en este sentido, por lo general, no se diagnostica hasta que se encuentra en etapas avanzadas.

En esta línea, las mutaciones en un gen predisponen a las mujeres a desarrollar cáncer de ovario y de mama; por lo tanto, tratamientos basados en inhibidores de este proceso han mostrado resultados prometedores; sin embargo, esto no ha sido efectivo para todas las pacientes de cáncer de ovario.

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Teniendo esto en cuenta, un equipo de investigadores se ha dedicado a estudiar las diferencias genéticas entre los pacientes que responden al tratamiento contra el cáncer y aquellos que no; a futuro, estos resultados podrían implicar el desarrollo de tratamientos personalizados más eficientes.

El cáncer de ovario no es igual en todas las mujeres

Mutaciones en el gen BRCA1 hacen que las mujeres tengan una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de ovario y de mama a temprana edad. Este gen es responsable de reparar los daños en el ADN; no obstante, cuando muta, la reparación no es eficiente, lo que puede implicar el desarrollo de cáncer.

Cuando esto ocurre, un tratamiento basado en inhibidores de la PARP puede ser eficaz para tratar el cáncer; sin embargo, este tratamiento no funciona con todas las pacientes; específicamente, cuando este gen, en lugar de mutar, se apaga, el tratamiento no funciona.

Esto es lo que se conoce como metilación BRAC1. Bajo esta premisa, Olga Kondrashova, de la Universidad de Melbourne, se propuso estudiar las diferencias genéticas en torno al cáncer de ovario.

Para ello, se emplearon modelos de xenoinjertos de pacientes con cáncer de ovario; estos son muestras quirúrgicas refinadas de células cancerígenas puras. De esta manera, los investigadores separaron a las pacientes en dos grupos dependiendo de las diferencias epigenéticas.

Uno de los grupos estaba compuesto por pacientes con metilación en todas las copias del gen BRCA1. Por su parte, el otro grupo solo tenía metilación parcial, pues el gen no se había desactivado completamente.

Al respecto, los investigadores sugieren que ambos grupos de pacientes deben considerarse de forma particular. Específicamente, aquellas que no responden al tratamiento tienen genes que han atravesado un proceso de metilación incompleta.

Todo parece indicar que esto se debe a que, en etapas tempranas de la enfermedad, al ocurrir la metilación completa del gen BRCA1, el proceso se modifica gracias a la quimioterapia, cuya función principal es inhibir la metilación. De esta manera, el cáncer puede adquirir resistencia a la quimioterapia. Así, los tratamientos convencionales dejan de ser efectivos en este grupo de pacientes.

Los tratamientos personalizados pueden ser más efectivos

Estos resultados pueden mejorar la línea de respuesta ante el cáncer de ovario. Al respecto, los investigadores proponen que pudiesen desarrollarse métodos combinados de inhibición de la PARP junto a la inmunoterapia; de esta forma, el mismo sistema inmunológico del organismo puede reprogramarse para atacar el cáncer.

Así, a pesar de que la quimioterapia siga siendo el tratamiento principal contra el cáncer de ovario, es posible el desarrollo de tratamientos personalizados que sean más eficaces.

Adicionalmente, se plantea que esto puede extrapolarse al cáncer de mama, ya que está relacionado a la metilación del gen BRCA1. Finalmente, los investigadores se encuentran diseñando un ensayo clínico a fin de estudiar otras opciones de tratamiento basados en estos resultados.

Referencia: Methylation of all BRCA1 copies predicts response to the PARP inhibitor rucaparib in ovarian carcinoma, (2018). https://doi.org/10.1038/s41467-018-05564-z

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