Actualmente, la globalización garantiza la comercialización de frutas y verduras de todo el mundo, lo que hace posible el consumo de frutas de temporada durante todo el año, lo que para muchos resulta conveniente en términos de beneplácito.

Pero un estudio realizado por investigadores de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, España, sugiere que la ingesta de frutas con un fenotipo distintivo estacional (en términos de compuestos bioactivos) produce una respuesta metabólica que depende de los ritmos circanuales de los mamíferos.

Por lo tanto, el consumo de fruta fuera de su temporada de cosecha podría desencadenar una señalización errónea, lo que provocaría una alteración en el metabolismo estacional característico, que podría contribuir al desarrollo de la obesidad y otros trastornos relacionados.

Metabolismo perturbado

Para el estudio, los investigadores realizaron un prueba de concepto en el que un tipo de rata particularmente sensible a los ciclos de luz/oscuridad, fueron expuestas a fotoperíodos cortos y largos para imitar los programas de luz de otoño y primavera, respectivamente, y se alimentaron con cereza liofilizada (Prunus avium L.), una fruta típicamente consumida durante la primavera.

La globalización hace posible el consumo de frutas de temporada durante todo el año.

El objetivo principal del estudio fue evaluar si el consumo de cerezas fuera de temporada podría inducir a una señalización errónea, lo que podría, en primera instancia, afectar negativamente el metabolismo de los animales, y aumentar los efectos perjudiciales causados ​​por una dieta obesogénica.

Los investigadores encontraron que el consumo de cereza ejerció un marcado efecto dependiente del fotoperíodo, el cual indujo más cambios cuando se consumió fuera de temporada, lo que fue evidente al alterar el reloj molecular del tejido adiposo del animal en función de si la fruta se consumió fuera de temporada.

Señales químicas

En otro estudio, los investigadores indagaron el efecto del consumo estacional de frutas ricas en polifenoles en el sistema de señalización de leptina hipotalámica en animales no obesos y obesos colocados bajo diferentes fotoperíodos.

Estudio sugiere que el consumo de fruta fuera de su temporada podría desencadenar una señalización errónea, lo que provocaría una alteración en el metabolismo.

Para observar el efecto de estas frutas sobre la adaptación fisiológica y metabólica de los animales a cada estación del año, los investigadores utilizaron el mismo modelo animal caracterizado por su alta fotosensibilidad.

Luego de preparar condiciones de laboratorio que sirvieran de modelo para simular los meses de invierno y verano, los animales fueron alimentados con frutas locales de diferentes épocas del año seleccionadas específicamente por su alto contenido en compuestos fenólicos: uva o naranja de la temporada de invierno y cereza o albaricoque de la temporada de verano.

Los resultados muestran como el consumo de cereza y de uva ayuda a las neuronas a reconocer más eficientemente las señales químicas que modulan el hambre y el metabolismo de las grasas.

En conclusión, los autores del estudio señalan que debe considerarse la estacionalidad de la fruta, ya que puede influir en la homeostasis energética, la obesidad y otros trastornos relacionados.

Referencias:

Cherry consumption out of season alters lipid and glucose homeostasis in normoweight and cafeteria-fed obese Fischer 344 rats. The Journal of Nutritional Biochemistry, 2018. https://doi.org/10.1016/j.jnutbio.2018.09.013

Seasonal consumption of polyphenol-rich fruits affects the hypothalamic leptin signaling system in a photoperiod-dependent mode. Scientific Reports, 2018. https://doi.org/10.1038/s41598-018-31855-y

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