Hay un refrán popular que reza: “Para ser bella hay que ver estrellas”; sin embargo, en ocasiones, este afán de ajustarse a los criterios impuestos por la moda, puede traducirse en prácticas que pudiesen ser catalogadas como brutales, como es el caso de la tradición de los pies de loto, en China.

La tradición de los pies de loto se trata de una práctica en la que se fracturaban y vendaban los pies de las niñas en China, a fin de asegurar su atractivo físico en el futuro.

Para la cultura china, la flor de loto es un símbolo de respeto que representa valores tales como la pureza de corazón y pensamiento, además de humildad, honor, paz y belleza, cualidades que eran deseables en una mujer.

Veamos el origen de esta tradición, cómo era el proceso de vendado de los pies de loto y cómo esta práctica ha sido dejada atrás en la historia.

Así se originó la tradición de los pies de loto

Los historiadores datan el origen de esta tradición durante el mandato del emperador Li Yu.

Para ese momento, los pies eran uno de los atractivos sexuales de mayor popularidad en el territorio chino.

En algún momento de su gobierno, el emperador Li Yu construyó un enorme loto dorado de seis pies de alturas que fue adornado con perlas y piedras preciosas.

Inspirado por ello, le solicitó a una de sus concubinas, llamada Yao Niang, que atara sus pies con seda blanca, adoptando la forma de una luna creciente, para que, posteriormente, realizara una danza de ballet en las puntas de sus pies de loto.

Luego de ello, las otras concubinas del emperador, para llamar su atención, adoptaron esta práctica, pues Yao Niang era la concubina favorita del mandatario.

A partir de ello, el vendaje de los pies se popularizó en la corte imperial y, poco a poco, se fue extendiendo por toda China, empezando por los territorios sureños, hasta llegar al norte.

Así, para el siglo XII, la tradición de los pies de loto era una práctica generalizada en toda China y, a mediados del siglo XVII, todas las mujeres jóvenes que querían casarse, debían vendarse los pies.

En este sentido, se estima que para el siglo XIX, entre el 40 y el 50% de todas las mujeres en China se vendaban los pies. Por su parte, casi todas las mujeres chinas de clase alta, debían cumplir con la tradición de los pies de loto.

De esta manera, los pies vendados en China, no eran tan diferentes de las pequeñas cinturas victorianas en Inglaterra, ya que ambas eran prácticas que buscaban explotar las cualidades femeninas más deseadas por las mujeres de la época.

Entonces, para las mujeres jóvenes, el tamaño de sus pies se convertía en su mayor atractivo, conformándose como un medio para ascender de clase social gracias a un buen matrimonio. De acuerdo a esto, las novias más deseables tenían pies de tres pulgadas, lo que se conoce como un loto dorado.

Por su parte, los pies de cuatro pulgadas, denominados como loto plateado, eran respetables, mientras que si los pies superaban esta medida, eran descartados como loto de hierro, lo que representaba una sombría perspectiva matrimonial.

Adicional a esto, se plantea que el vendaje de pies, al limitar la movilidad de las mujeres, funcionaba como un método de opresión, impidiendo que estas escaparan de sus esposos y fuesen totalmente dependientes de ellos.

¿Cómo era el proceso para lograr los pies de loto?

 

El vendaje de pies, generalmente iniciaba cuando las niñas tenían entre cuatro y nueve años, ya que en ese momento el arco de sus pies aún no estaba completamente desarrollado.

No obstante, hay registros de mujeres a las que les fueron vendados sus pies a la corta edad de los tres años. Así, la tradición dictaba que las parientes mujeres de las niñas, sus madres o sus abuelas, eran las encargadas de vendar sus pies.

Adicionalmente, esto se realizaba con mayor frecuencia durante el invierno, con la esperanza de que el frío entumeciera los pies y el dolor no fuese tan extremo. De esta manera, en torno a la tradición de los pies de loto, se realizaba toda una ceremonia ritual acompañada de prácticas para evitar malos augurios.

El primer paso para conseguir unos pies de loto consistía en empapar las extremidades con una mezcla de hierbas y sangre animal, con el objetivo de suavizar los pies y ayudar a que se uniesen de mejor forma.

Posteriormente, las uñas de los pies eran recortadas lo máximo posible para evitar que se encajaran en la piel y se produjeran infecciones.

Luego de ello, todos los dedos del pie, a excepción de los dedos gordos, eran fracturados y apretados contra la planta del pie, generando tensión en el arco, de forma que los huesos se rompieran hasta formar un triángulo.

Inmediatamente después de este doloroso procedimiento, los pies eran vendados con telas de algodón o seda de 3 metros de largo y 5 centímetros de ancho, asegurando que los dedos del pie, recién fracturados, quedaran firmemente apretados contra la planta del pie.

Los pies de loto de las niñas debían ser cuidados regularmente, por lo que cada cierto tiempo, se soltaban los vendajes para limpiar los pies, inspeccionar el progreso y recortar las uñas.

Cada vez que esto ocurría, se apretaban aún más los vendajes, acusando el pliegue del arco de los pies.

El objetivo era seguir rompiendo los huesos y articulaciones de los pies para evitar que crecieran demasiado, por lo que también se amasaban y golpeaban las extremidades constantemente.

Este proceso demoraba entre dos y tres años, luego de lo que los vendajes se aflojaban y apretaban nuevamente cada mes hasta la adolescencia o hasta lograr el efecto deseado.

Asimismo, estos vendajes eran apretados de tal forma que las niñas eran incapaces de mover los dedos de sus pies; incluso, los extremos de las telas eran cosidos a fin de que las niñas no los aflojaran.

De esta manera, en cuanto más pequeños eran los pies, más atractivas eran las mujeres, por lo que los pies de loto se convirtieron en una marca distintiva de elegancia.

Sin embargo, este proceso era en extremo peligroso para la salud de las niñas. Con frecuencia, las uñas de los pies volvían a crecer en el tejido hinchado, causando terribles infecciones. Adicionalmente, estos vendajes ocasionaban problemas de circulación, lo que causaba gangrena.

Sin embargo, la gangrena se consideraba beneficiosa, puesto que hacía que los dedos del pie se pudriesen, cayéndose de los pies, haciéndolos aún más pequeños.

De hecho, en ocasiones se colocaban fragmentos de vidrio contra los vendajes, a fin de que se produjesen infecciones intencionalmente y que los dedos de cayeran.

No en pocas oportunidades, se producían infecciones tan agresivas que las niñas morían de sepsis. Al respecto, se plantea que aproximadamente el 10% de las niñas con pies de loto murieron a causa de septicemia.

Así fue como los pies de loto llegaron a su fin

Actualmente son pocas las mujeres chinas que aún vendan sus pies.

Durante el siglo XIX, al final de la dinastía Qing, Occidente había colonizado China, por lo que muchos occidentales estaban viviendo en este país, lo que coincidió con el final de la tradición de los pies de loto.

De esta forma, la fuerte oleada de occidentales en China, especialmente de esposas de misionarios cristianos, iniciaron un movimiento en contra de esta tradición, produciendo panfletos y abriendo refugios para apoyar a mujeres afectadas por esta práctica.

En la misma línea, los intelectuales chinos que cursaron estudios en Europa y Norteamérica, regresaron al país asiático y apoyaron la abolición del vendaje de pies.

Por tanto, una vez finalizada la dinastía Qing, los pies de loto pasaron de moda, aunque esto generó un efecto secundario indeseado: muchas mujeres con pies vendados terminaron siendo abandonadas por sus esposos, pues ya esto no era un rasgo deseable.

Así, en 1949, cuando Mao Zedong tomó el poder de China, ya casi no se vendaban los pies de las niñas, a excepción de algunas áreas remotas y rurales, por lo que no fue hasta el siglo XX cuando se prohibió esta tradición.

De esta forma, para el siglo XXI, solo algunas ancianas permanecían con sus pies vendados y, en 1999, cerró la Zhiqiang Shoe Factory, en Harbin, la última fábrica de zapatos de pies de loto.

Referencia: Consequences of foot binding among older women in Beijing, China. https://www.doi.org/10.2105/AJPH.87.10.1677

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