La piel de las jirafas está adornada de unas características manchas alrededor de todo su cuerpo que, según los expertos, pueden cumplir diversas funciones.

A este respecto, si bien aún no se tiene total certeza, se plantea que las manchas en la piel de las jirafas favorecen su supervivencia por diferentes razones.

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En este sentido, es posible que estas manchas funcionen como un camuflaje para ocultarse de los depredadores.

Sin embargo, también existe la posibilidad de que las manchas en la piel de las jirafas les ayuden a regular su temperatura o a comunicarse con el resto de los miembros de esta especie.

Sobre este tema, una investigación reciente ha demostrado que las manchas en la piel de las jirafas son heredadas de sus madres.

Las manchas en la piel de las jirafas siguen patrones particulares

Las manchas en la piel de las jirafas siguen unos complejos patrones que pueden variar ampliamente entre los miembros de esta especie.

Bajo esa premisa, en 1968, la Doctora Anne Innis Dagg, pionera en este campo de estudio, propuso que los patrones que siguen las manchas en la piel de las jirafas son hereditarios.

Sin embargo, su propuesta fue basada en el estudio de una pequeña manada de estos animales en un zoológico.

Para ampliar esta línea de investigación, Monica Bond, una estudiante de Postgrado en Biología Evolutiva y Estudios Ambientales de la Universidad de Zúrich, se propuso analizar los patrones de manchas en la piel de las jirafas.

A fin de alcanzar este objetivo, fueron analizadas las manchas de diversas jirafas salvajes a partir de sofisticadas técnicas de estudio de imágenes.

Adicionalmente, fueron tomados en cuenta registros de supervivencia, lo que permitió reafirmar el carácter hereditario de estas manchas, además de comprender cómo esta característica influye sobre la supervivencia de las jirafas jóvenes.

Las manchas en la piel de las jirafas son heredadas

Todas las jirafas tienen el mismo color de piel, sin embargo, tal como se explicó anteriormente, tienen una serie de manchas que varían en color y forma entre los diferentes miembros de la especie.

Así, las manchas pueden ser casi totalmente redondas con bordes muy suaves, hasta adoptar un borde elíptico irregular.

Adicionalmente, se ha observado que los patrones observados en estas manchas no cambian a lo largo del desarrollo del animal, lo que permite identificar a las jirafas en función de las características particulares de la piel de cada una de ellas.

Al respecto, tras el estudio, los investigadores descubrieron que las jirafas que nacen con manchas más grandes y con una forma irregular, tienen mayores probabilidades de sobrevivir durante sus primeros meses de vida.

De acuerdo a los investigadores esto pudiese deberse a que este tipo de manchas les ayudan a regular su tempera y a comunicarse con su manada.

Adicionalmente, tras analizar 11 rasgos de estas manchas, se descubrió que 2 de ellos son similares entre madres y crías.

Específicamente, las manchas entre madres y crías son idénticas en cuanto a su circularidad y a la forma de sus bordes, lo que sugiere que estos rasgos son heredados.

Finalmente, los investigadores se han propuesto desarrollar más  investigaciones a fin de determinar cómo algunos rasgos físicos favorecen la supervivencia de ciertas especies de animales, además de obtener datos sobre el desarrollo evolutivo de los animales salvajes.

Referencia: Seeing spots: quantifying mother-offspring similarity and assessing fitness consequences of coat pattern traits in a wild population of giraffes (Giraffa camelopardalis), (2018). https://www.doi.org/10.7717/peerj.5690

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