Durante décadas los científicos han creído firmemente que existen lunas fuera de nuestro Sistema Solar, las llamadas exolunas, pero hasta ahora estos objetos han permanecido esquivos para los científicos.

A pesar de los notables avances en la tecnología de observación del cosmos, ha habido sólo un par de candidatos de exolunas en el pasado, pero nada ha sido confirmado. Se piensa que esto se debe a que las lunas son demasiado pequeñas y débiles para ser detectadas desde la Tierra.

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Características peculiares

Usando el Telescopio Espacial Hubble de la NASA y el Telescopio Espacial Kepler, una dupla de investigadores descubrió lo que parece ser un objeto del tamaño de Neptuno que orbita a Kepler-1625b, un planeta del tamaño de Júpiter ubicado a unos 8.000 años luz de la Tierra.

Durante una revisión de datos de más de 300 exoplanetas recopilados el año pasado por el telescopio espacial Kepler, los investigadores notaron que el gigante de gas, Kepler-1625d, mostraba algunas características peculiares.

Kepler registró tres tránsitos y los resultados apuntaron a la presencia de un objeto en órbita. Para comprender mejor lo que estaba ocurriendo, utilizaron el telescopio Hubble para llevar a cabo observaciones de seguimiento.

Pruebas convincentes

Estaban buscando cambios en el brillo del planeta. Esto indicaría que algo estaba pasando frente a él, bloqueando parte de la luz que llega de la estrella que orbita. Si esto sucede a intervalos regulares, sugiere que algo está orbitando el planeta.

También observaron cualquier efecto gravitatorio: si el tránsito del planeta se altera de alguna manera, sugiere que hay algo allí, tirando del planeta.

Los investigadores encontraron pruebas convincentes de la existencia de una exoluna. Hubo caídas en el brillo del planeta y evidencia de variaciones en el tiempo de tránsito, anomalías que indican que algo está ejerciendo una fuerza gravitatoria en el planeta.

Aunque se ha creído firmemente que existen lunas fuera de nuestro Sistema Solar, hasta ahora estos objetos han permanecido esquivos para los científicos.

El astrónomo David Kipping, académico en el Departamento de Astronomía de la Universidad de Columbia y coautor de la investigación señaló que la ubicación, la forma y la profundidad del evento observado son consistentes con una gran luna que orbita al planeta Kepler-1625b.

Los modelos encajan, lo que hizo que los investigadores concluyeran que la existencia de una exoluna es la mejor explicación para los datos disponibles.

Una afirmación extraordinaria

Sin embargo, los investigadores advierten que estos datos no son una prueba concluyente de la existencia de la exoluna. Al respecto, Alex Teachey, autor principal del estudio, expresó:

“Si se valida que una luna del tamaño de Neptuno orbita a un planeta del tamaño de Júpiter, sería un sistema con propiedades no anticipadas. Sin embargo, instamos a la precaución; se trata de la primera exoluna confirmada, una afirmación extraordinaria que obviamente requiere de evidencia absolutamente irrefutable”.

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El equipo espera volver a observar el planeta y posiblemente la exoluna. Esto les permitirá refinar sus modelos y agregar más evidencia a favor o en contra de la hipótesis.

Por lo pronto, han presentado una propuesta para usar el telescopio Hubble nuevamente en mayo del próximo año, a tiempo para el próximo tránsito del exoplaneta y su posible luna.

Referencia: Evidence for a large exomoon orbiting Kepler-1625b. Science Advances, 2018. https://doi.org/10.1126/sciadv.aav1784

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