Lección de anatomía del Dr. Willem van der Meer, por el pintor holandés Michiel Jansz. van Mierevelt, (1617).

Llamamos enfermedades a todas aquellas alteraciones del funcionamiento de un organismo, o de alguna de sus partes, bien sea por causas internas o externas.

Así, a lo largo de la historia, desde el campo de la medicina se han realizado agrupaciones de síntomas que dan cuenta de estas alteraciones, a fin de comprenderlas y aliviar el malestar asociado a ellas.

Esto, en la mayoría de los casos, ha funcionado adecuadamente; sin embargo, tal como veremos a continuación, se han desarrollado tipologías de enfermedades que, con el pasar del tiempo, se han dejado atrás por su inexactitud.

De esta manera, en tiempos antiguos existían enfermedades que, actualmente, ningún médico se atrevería a diagnosticar; veamos de qué se trata.

Neurastenia

Este era el nombre dado a un tipo de neurosis caracterizada por síntomas depresivos e inestabilidad emocional.

Así, esta enfermedad se entendía como la falta de energía en el sistema nervioso, como resultado de estilos de vida extremadamente ocupados.

De hecho, a manera jocosa, a esta condición se le llamaba Americanitis.

Algunos de sus síntomas incluían fatiga, irritabilidad y sentimientos de estar sobrecargado.

Por lo tanto, la mayoría de las veces, el tratamiento consistía en descansar y tomar unas vacaciones.

Un personaje reconocido que fue diagnosticado con esta enfermedad fue el Presidente Theodore Roosevelt, lo que le valió una visita guiada por la frontera de la nación a fin de aliviar su malestar.

Luego del siglo XX, este trastorno dejó de incluirse en los libros de medicina, siendo reemplazado por otras enfermedades del sistema nervioso.

Nostalgia

En el pasado, la sensación de extrañar los lugares familiares, así como también a las personas significativas, era considerada una enfermedad.

De hecho, se consideraba que esta era una enfermedad mental, siendo definida por el médico Johannes Hofer como una “enfermedad neurológica de causa esencialmente demoníaca”.

Así, a la nostalgia se le atribuyen al menos dos muertes, en atención a la desesperación de tener que abandonar lo que resulta familiar.

Más allá del dolor que puede desencadenar la nostalgia, esto ya no se considera peligroso desde hace más de un siglo.

Histeria

En la antigua Grecia se pensaba que la histeria era causada por un útero errante, que viajaba dentro del cuerpo de las mujeres, causando síntomas tales como cambios de humor, asfixia, especialmente cuando el órgano llegaba al pecho de la víctima.

Por su parte, Galeno, uno de los padres de la Medicina, planteaba que la histeria era una enfermedad relacionada a la privación sexual en mujeres especialmente pasionales, por lo que era diagnosticada con frecuencia en vírgenes, monjas y viudas.

Por lo tanto, el tratamiento consistía en tener relaciones sexuales si la mujer era casada, el matrimonio si se trataba de una mujer soltera o el masaje de una comadrona como último recurso.

Más adelante, en la época victoriana, la histeria era diagnosticada ante síntomas tales como desfallecimientos, insomnio, retención de líquidos, espasmos musculares, dolores de cabeza, pérdida de apetito, irritabilidad y una “tendencia a causar problemas”, entre otros.

Sin embargo, en la actualidad, este diagnóstico se ha dejado de lado, pues se sabe que, más que el útero, las hormonas son responsables de muchos de estos síntomas.

Clorosis

La clorosis, también llamada “la enfermedad de las vírgenes”, se trataba de un cuadro sintomático similar a lo que hoy conocemos como anemia.

Sin embargo, se creía que esta enfermedad aparecía cuando las mujeres jóvenes no quedaban embarazadas lo suficientemente rápido.

Entre sus síntomas se incluía palidez, dolor de cabeza y ausencia de la menstruación, por lo que algunas de los tratamientos indicados para esta enfermedad incluían beber agua cargada de hierro y tener bebés.

Drapetomania

Esta enfermedad fue propuesta por un médico estadounidense llamado Samuel A Cartwright, quien planteaba que el trastorno era sufrido por esclavos afroamericanos que deseaban dejar de ser esclavos.

De hecho, el nombre de la enfermedad fue derivado de la palabra griega “drapetes”, que significa sirviente furtivo.

Por tanto, el tratamiento administrado para aquellos que sufrían de Drapetomania incluía azotes y latigazos.

Tal como vemos, la comprensión y delimitación de las enfermedades ha cambiado a lo largo del tiempo.

Esto invita a reflexionar sobre los errores del pasado y las equivocaciones que pudieran estar cometiéndose en la realidad, a fin de evolucionar y evitar malentendidos que pudiesen perjudicar a millones de personas.

Referencias:

  1. Communities in motion: Drapetomania, work and the development of African‐American slave cultures. https://doi.org/10.1080/01440399408575139
  2. Chlorosis: The Rise and Disappearance of a Nutritional Disease. https://doi.org/10.1093/jn/125.7.1822
  3. Hysteria, The Hysterical Personality And “Hysterical” Conversion. https://doi.org/10.1176/ajp.114.8.734
  4. Nostalgia: a ‘forgotten’ psychological disorder. https://doi.org/10.1017/S003329170005697X
  5. Neurasthenia, or Nervous Exhaustion. https://www.doi.org/10.1056/NEJM186904290801301

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