La dieta mediterránea, muy alabada y considerada por muchos como la dieta a seguir en términos de salud general, puede agregar otro punto a su favor. De acuerdo a un nuevo estudio, este régimen alimenticio puede ofrecer protección contra la depresión.

Los investigadores consideran que una dieta rica en alimentos de origen vegetal como verduras, frutas, legumbres, aceite de oliva y nueces, así como pescado, reduce el riesgo de una persona de desarrollar el trastorno depresivo.

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Tales alimentos contienen altos niveles de vitaminas, minerales y polifenoles (macronutrientes que se encuentran en algunas plantas), así como fibra, y por lo tanto tienen poderes antiinflamatorios, según los autores del estudio.

Un trastorno muy prevalente pero poco conocido

Acorde a estimaciones de la Organización Mundial de Salud, más de 300 millones de personas viven actualmente con depresión en todo el mundo, una cifra que aumentó un 18 por ciento entre los años 2005 y 2015.

La depresión se caracteriza por sentirse triste, perder interés en actividades divertidas y demandar un gran esfuerzo para completar las tareas diarias. Las personas con depresión también pueden sentirse letárgicas, experimentar un cambio en su apetito y sus hábitos de sueño, y sentirse inútiles, culpables y sin esperanza, lo que puede llevar a pensamientos suicidas.

Los investigadores señalan que existe una relación entre la calidad de la dieta y la salud mental.

Sin embargo, a pesar de su prevalencia, el trastorno es poco conocido y el tratamiento, que puede incluir terapia y medicamentos, sólo es efectivo en uno de cada tres casos.

Menos probabilidades

Para llegar a sus conclusiones, los científicos detrás del estudio analizaron los resultados de más de 40 investigaciones realizadas en los últimos ocho años. Del total, cuatro estudios investigaron específicamente la dieta mediterránea y la depresión, e incluyeron 36.556 adultos.

Los investigadores encontraron que los participantes que siguieron una dieta mediterránea, el 33 por ciento tenía menos probabilidades de desarrollar depresión en los próximos 8 a 12 años, en comparación con las personas cuya dieta que se apartaba del modelo alimenticio.

Los hallazgos sugieren que una “dieta proinflamatoria”, que es rica en grasas saturadas, azúcar y alimentos procesados, podría influir en nuestra salud mental de manera perjudicial. Este daño ocurre como resultado del estrés oxidativo, la resistencia a la insulina, los cambios en el flujo sanguíneo y la inflamación.

La dieta mediterránea puede ofrecer protección contra la depresión.

Esta inflamación sistemática tiene efectos similares en el cuerpo como la contaminación, la obesidad o la falta de ejercicio. La investigación mostró que el vínculo entre una dieta deficiente y la depresión es más que correlativo y, de hecho, es causal.

Pruebas convincentes

La investigadora Camille Lassale, afiliada al Instituto de Epidemiología y Salud del Colegio Universitario de Londres y coautora del estudio, manifestó que los resultados revelaron que seguir una dieta antiinflamatoria más saludable y rica en plantas ayuda en la prevención de la depresión.

En palabras de la investigadora:

“Hay pruebas convincentes que demuestran que existe una relación entre la calidad de la dieta y la salud mental. Esta relación va más allá del efecto de la dieta en la contextura corporal u otros aspectos de la salud que a su vez pueden afectar el estado de ánimo.”

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También hay evidencia emergente que muestra que la relación entre el intestino y el cerebro juega un papel clave en la salud mental y que este eje está modulado por bacterias gastrointestinales, las cuales pueden ser modificadas por la dieta.

Después de revisar los resultados, los investigadores enfatizan lo importante que es para los médicos generales hablar con sus pacientes sobre la dieta e informarles adecuadamente sobre los riesgos asociados con una mala alimentación.

Referencia: Healthy dietary indices and risk of depressive outcomes: a systematic review and meta-analysis of observational studies. Molecular Psychiatry, 2018. https://doi.org/10.1038/s41380-018-0237-8

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