Desde el descubrimiento de antiguos canales fluviales y lechos acuíferos en Marte, los científicos se han sentido tentados por la posibilidad de que el planeta rojo alguna vez haya albergado la vida.

Aunque la evidencia de la actividad acuática pasada es contundente, no está claro por cuánto tiempo fluyó el agua en la historia marciana. Los modelos climáticos de vanguardia sugieren que los primeros períodos húmedos del planeta pueden haber sido eventos fugaces.

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Ese no es el mejor escenario para mantener la vida en la superficie a largo plazo; sin embargo, algunos científicos piensan que el subsuelo podría ser un entorno más propicio para la vida marciana del pasado.

Rompiendo moléculas

De manera consistente a esta suposición, un nuevo estudio muestra evidencia de que el Marte antiguo tenía un amplio suministro de energía química para que los microbios prosperasen bajo tierra.

La Tierra es el hogar de lo que se conoce como ecosistemas microbianos litotróficos subsuperficiales. Al carecer de energía de la luz solar, estos microbios subterráneos obtienen su energía esquilando electrones de las moléculas en sus entornos circundantes. El hidrógeno molecular disuelto es un gran donador de electrones y se sabe que alimenta a estos ecosistemas.

Este nuevo estudio muestra que la radiolisis, proceso a través del cual la radiación rompe las moléculas de agua en sus partes constitutivas de hidrógeno y oxígeno, habría creado una gran cantidad de hidrógeno en el antiguo subsuelo marciano.

Los investigadores estiman que las concentraciones de hidrógeno en la corteza hace unos 4.000 millones de años habrían estado en el rango de concentraciones que sostienen a los abundantes microbios en la Tierra hoy en día.

Descomposición del agua

Utilizando los datos del espectrómetro de rayos gamma integrado a bordo de la nave espacial Mars Odyssey de la NASA, los investigadores mapearon la cantidades de los elementos radiactivos de torio y potasio en la corteza marciana.

Sobre la base de esos datos, pudieron inferir la cantidad de un tercer elemento radiactivo: el uranio. La descomposición de esos tres elementos proporciona la radiación que impulsa la descomposición radiolítica del agua.

Debido a que los elementos se descomponen a tasas constantes, los investigadores utilizaron las cantidades modernas para calcular las existentes hace 4 mil millones de años. Eso le dio al equipo una idea del flujo de radiación que habría estado activo para impulsar la radiólisis.

El siguiente paso fue estimar cuánta agua habría estado disponible. La evidencia geológica sugiere que habría habido abundante agua subterránea burbujeando en las rocas porosas de la antigua corteza marciana.

Finalmente, el equipo utilizó modelos geotérmicos y climáticos para determinar dónde habría estado el punto óptimo para soportar una posible forma de vida.

Soporte vital

Combinando esos análisis, los investigadores concluyeron que Marte probablemente tuvo una zona habitable subterránea global de varios kilómetros de espesor.

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En esa zona, la producción de hidrógeno a través de la radiólisis habría generado una energía química más que suficiente para mantener la vida microbiana, según lo que se conoce acerca de tales comunidades en la Tierra, y esa zona habría persistido durante cientos de millones de años.

Estos hallazgos no significan que definitivamente existió vida en el antiguo Marte, pero sí sugieren que durante cientos de millones de años, el subsuelo marciano tuvo los ingredientes clave para soportarla.

Referencia: Radiolytic H2 production on Noachian Mars: Implications for habitability and atmospheric warming. Earth and Planetary Science Letters, 2018. https://doi.org/10.1016/j.epsl.2018.09.001

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