En el año 1895 el científico Konstantin Tsiolkovsky propuso por primera vez la idea de un ascensor al espacio; pero no fue hasta la década de 1960, cuando el ingeniero Yuri Artsutanov tomó la idea en serio e investigó los desafíos reales que tal planteamiento tendría que superar.

Por años, las barreras tecnológicas mantuvieron la propuesta en el campo de la ciencia ficción, pero ahora, un equipo de ingenieros de la Universidad de Shizuoka en Japón probara un modelo miniatura de un ascensor espacial.

Modelo de prueba

Por supuesto, hay serios obstáculos para ejecutar esa idea. En la actualidad, ningún material ha demostrado ser lo suficientemente fuerte como para soportar las tensiones ejercidas sobre el cable del elevador por el tirón de la gravedad y el viento en la atmósfera superior.

Luego surgen problemas como el desarrollo de vehículos electromagnéticos para montar el cable y encontrar un contrapeso adecuado que pueda colocarse en su lugar para atar el cable. Tampoco está claro cómo funcionaría un ascensor en gravedad cero.

Allí es donde entra en juego la prueba del modelo japonés.

A las 1:52 p.m. EDT del 22 de septiembre, desde la isla de Tanegashima, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón lanzó un cohete con destino a la Estación Espacial Internacional transportando el experimento STARS-Me.

La iniciativa STARS-Me (Space Tethered Autonomous Robotic Satellite – Mini elevator) está compuesta por dos satélites cúbicos de 10 centímetros, conectados por una atadura de 10 metros de largo.

Un pequeño robot que representa una cabina de ascensor, de aproximadamente 3 centímetros de ancho y 6 centímetros de alto, se moverá arriba y abajo del cable con un motor, mientras flota en el espacio.

Configuración similar

Experimentos previos, incluyendo otras tres configuraciones de STARS, han volado a satélites conectados con un cable, pero STARS-Me es el primero en probar el movimiento a lo largo del cable en el espacio.

El investigador Yoji Inshikawa, líder del equipo de científicos de la Universidad de Shizuoka que desarrollan la prueba STARS-Me, comentó:

“Un ascensor espacial a gran escala, podría usar una configuración similar para transportar tanto a astronautas como carga e incluso turistas, desde la Tierra a la órbita de forma mucho más económica y eficiente que los lanzamientos de cohetes.”

La constructora japonesa Obayashi, que colabora con el proyecto de la Universidad Shizuoka, espera construir tal elevador para el año 2050. El diseño involucra un cable de nanotubos de carbono de 96.000 kilómetros de longitud conectado a un “Puerto Tierra” flotante en el océano en un extremo y una estación espacial en el otro.

Un portavoz de la corporación expresó que, si bien los niveles actuales de tecnología aún no son suficientes para realizar el concepto, se trata de un plan realista y resalta que si el experimento STARS-Me tiene éxito, podría llevar esa visión un poco más cerca de la realidad.

Referencia: STARS-Me: The First Trial for A Space Elevator. STARS Project. https://goo.gl/x77jv2

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