El cáncer de mama es uno de los principales responsables de la muerte de millones de mujeres alrededor del mundo.

Al respecto, se plantea que el 80% de todos los tipos de cáncer de mama son receptores positivos de estrógeno, lo que quiere decir que esta hormona estimula el crecimiento del cáncer.

Sin embargo, se ha descubierto que la interacción entre el estrógeno y una proteína llamada ELV, asociada al cáncer de mama, evita que se produzca la metástasis.

Estrógeno y cáncer de mama

Así se ve una célula de cáncer de mama.

Los tumores de cáncer de mama ER-positivos están llenos de receptores de estrógenos, una hormona que estimula el crecimiento del cáncer a nivel localizado.

Sin embargo, se ha descubierto que el estrógeno puede suprimir la capacidad del cáncer de diseminarse por todo el organismo, lo que se conoce como metástasis.

Al respeto, los expertos plantean que el cáncer es más peligroso cuando las células cancerígenas se liberan del tumor original y se distribuyen en otros tejidos, produciéndose la metástasis.

En este sentido, un equipo de investigadores, liderados por Ghassan Mouneimne, un Profesor Asistente de Medicina Celular y Molecular, ha descubierto que si bien los estrógenos aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama y estimulan el crecimiento de los tumores, todo parece indicar que estas hormonas inhiben la capacidad del cáncer de hacer metástasis.

El estrógeno aumenta la producción de EVL, evitando la metástasis

Para llegar a esta conclusión, los investigadores emplearon datos epidemiológicos, comparando los efectos de las terapias de reemplazo hormonal sobre el inicio del cáncer de mama.

Adicionalmente, se analizaron datos genéticos que permitieron identificar la proteína EVL como un regulador importante del proceso de metástasis, además de hacer experimentos con células de cáncer de mama.

De esta manera, se descubrió que el estrógeno favorece la expresión de la proteína EVL, que mantiene las células cancerosas contenidas en el tumor original.

En este sentido, a medida que disminuyen los niveles de estrógeno, sucede algo similar con los niveles de EVL, por lo que se liberan células cancerosas en el organismo, produciéndose la metástasis.

¿Qué implicaciones tienen estos resultados?

Sobre esto, los investigadores explican que la EVL regula la formación del citoesqueleto de las células cancerosas, evitando que se liberen en el organismo.

De esta manera, la forma en la que se organiza el citoesqueleto de actina a nivel celular influye sobre las probabilidades de que las células se mantengan adheridas al tejido original o migren a otros tejidos.

Así, la proteína EVL, estimulada por los estrógenos, reorganiza el citoesqueleto de actina de las células del cáncer de mama, haciendo que estas, en lugar de migrar a otros tejidos, permanezcan agrupadas y contenidas en el tumor original.

Esto significa que los tratamientos tradicionales a partir de los cuales si inhibe el estrógeno para evitar el crecimiento del cáncer de mama pudiesen implicar mayores probabilidades de metástasis, al disminuir los niveles de EVL.

Teniendo esto en cuenta, los investigadores se proponen analizar con mayor profundidad la interacción entre esta proteína con la mencionada hormona, a fin de que sea posible el desarrollo de mejores tratamientos contra el cáncer de mama.

Referencia: The actin cytoskeletal architecture of estrogen receptor positive breast cancer cells suppresses invasion, (2018). https://doi.org/10.1038/s41467-018-05367-2

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