La norma contra beber y conducir es bien conocida por todos; sin embargo, no hay restricciones para tomar el volante el día siguiente a una noche de copas. De acuerdo un nuevo metanálisis, incluso esto podría ser problemático, ya que los efectos del alcohol en el cerebro pueden persistir más de lo que hasta ahora se ha asumido.

Investigadores de la Universidad de Bath en Reino Unido descubrieron que las libaciones alcohólicas pueden perturbar la función cerebral incluso al día siguiente, afectando negativamente la memoria, la atención, las habilidades psicomotoras e incluso la capacidad de conducir un automóvil.

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Deficiencias cognitivas

Eso significa que las personas continúan padeciendo las mismas deficiencias cognitivas que se observan cuando están ebrias, incluso después de que no queda alcohol en su torrente sanguíneo.

Se sabe que beber alcohol puede perjudicar temporalmente el pensamiento y la coordinación mientras una persona está intoxicada; pero si el consumo de alcohol perjudica la cognición al día siguiente, es decir, cuando una persona tiene resaca, es menos claro.

A fin de esclarecer este punto, los investigadores analizaron datos de 19 estudios previos que involucraron a más de 1.100 personas. Todos los estudios evaluaron las capacidades de pensamiento de las personas el día después de haber bebido mucho, ya cuando su nivel de alcohol en la sangre era inferior al 0,02 por ciento.

Algunos de los estudios dieron cantidades específicas de alcohol a los participantes, mientras que en otros, los investigadores estudiaron a las personas después de una noche típica de consumo social, donde naturalmente se embriagaron.

Los investigadores encontraron que, en general, las personas que tenían resaca mostraban menos atención, memoria y habilidades de coordinación, en comparación con aquellos que no tenían resaca.

Capacidad de conducción deficiente

Algunos de los estudios evaluaron la capacidad de conducción de las personas mediante una simulación de manejo. Los estudios encontraron que cuando las personas tenían resaca, su capacidad para controlar un vehículo se veía afectada, en comparación a cuando no tenían resaca.

La investigadora Sally Adams, afiliada al Centro para Estudios sobre el Tabaco y el Alcohol del Reino Unido, catedrática en el Departamento de Psicología de la Universidad de Bath y coautora del estudio, comentó:

“Aunque muchas personas piensan que está bien conducir al día siguiente después de una noche de beber, es posible que aún estemos incapacitados para hacerlo, incluso después de que el alcohol haya abandonado nuestro sistema”.

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En general, estos hallazgos resaltan que hay una necesidad de realizar más investigación en este campo, donde la resaca del alcohol tiene implicaciones a nivel individual en términos de salud y bienestar.

Al respecto, el equipo de investigadores indica su intención de seguir estudiando los efectos del consumo excesivo de alcohol al día siguiente.

Referencia: A systematic review of the next‐day effects of heavy alcohol consumption on cognitive performance. Addiction, 2018. https://doi.org/10.1111/add.14404

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