Recientemente, un equipo de investigadores le administró MDMA, también conocido como éxtasis, a un grupo de pulpos a fin de observar sus efectos sobre su comportamiento.

Así, por más extraña que pueda parecer esta investigación, permitió descubrir datos interesantes sobre el efecto de esta droga sobre el comportamiento social de los pulpos y, al mismo tiempo, arrojó datos sobre los efectos del éxtasis a nivel cerebral.

Pulpos bajo el efecto del éxtasis

El éxtasis se le conoce como una droga “feliz”, ya que incrementa los sentimientos de euforia, además de aumentar la capacidad de empatía, lo que se traduce en una mayor necesidad de establecer conexiones con los demás.

De esta forma, se ha observado que cuando las personas consumen esta droga, sienten una gran necesidad de tocar, besar y abrazar a quienes les rodean.

Curiosamente, este efecto también se ha observado en ratas y ratones a las que se les ha administrado éxtasis.

Sin embargo, los humanos y los roedores suelen ser bastante sociales, a diferencia de los pulpos, que son conocidos por preferir ser solitarios.

Entonces, a fin de investigar los efectos del éxtasis, un equipo de investigadores, liderados por Gül Dölen, un neurocientífico de la Universidad Johns Hopkins, diseñó un experimento con pulpos como protagonistas.

Para ello, trabajaron con una especie de pulpos llamada Pulpo de Dos Manchas de California, cuyo nombre científico es Octopus Bimaculoides.

En un primer momento, observaron el comportamiento normal de cinco hembras y cinco machos de esta especie a través de una jaula en la que podían interactuar con otro pulpo o con un objeto de plástico.

Así fue la jaula empleada para observar el comportamiento de los pulpos. Créditos: Edsinger & Dolen/Current Biology.

Así, en ausencia de la droga, todos los pulpos, tanto hembras como machos, preferían socializar con pulpos hembra, mostrando ciertas reservas a la hora de socializar.

Sin embargo, cuando se les administró éxtasis, todos los pulpos incrementaron su tiempo de socialización con otros animales de su misma especie, incluidos los machos que fueron rechazados en un primer momento.

De hecho, luego de administrar la droga, se observó un aumento significativo en el contacto físico establecido entre los pulpos; incluso, estos animales, bajo los efectos del éxtasis, se abrazaban entre sí y se frotaban contra la jaula.

¿Qué implicaciones tienen estos hallazgos?

Luego de administrarles éxtasis, los pulpos pasaron de ser animales solitarios a buscar insistentemente el contacto con sus compañeros.

Tal como vemos, luego del experimento se observó que los pulpos bajo los efectos del éxtasis trataban de abrazarse continuamente, lo que no ocurriría en ausencia de la droga.

Por tanto, los investigadores plantean que esto demuestra un vínculo evolutivo entre el ser humano y los cefalópodos.

Así, se observó que el éxtasis, a nivel cerebral, funciona de forma casi idéntica tanto en los pulpos como en los seres humanos, incrementando los niveles de un neurotransmisor llamado serotonina.

En este sentido, todo parece indicar que en ambas especies la serotonina influye sobre el comportamiento social de forma similar. Sobre esto, Dölen plantea:

“A pesar de las diferencias anatómicas entre el cerebro de los pulpos y del ser humano, hemos demostrado que existen similitudes moleculares en el gen transportador de serotonina”.

En otras palabras, se tienen evidencias de que el transportador que se une a la serotonina es prácticamente idéntico entre los seres humanos y los pulpos, influyendo sobre su estado de ánimo y comportamiento social.

Finalmente, teniendo en cuenta el rol de la serotonina para regular el comportamiento social, este descubrimiento pudiese inspirar una nueva línea de investigación en torno al desarrollo de fármacos psiquiátricos, especialmente en el campo de los antidepresivos inhibidores selectivos de serotonina.

Referencia: A Conserved Role for Serotonergic Neurotransmission in Mediating Social Behavior in Octopus, (2018). https://doi.org/10.1016/j.cub.2018.07.061

Más en TekCrispy