La creatividad es una capacidad humana ampliamente valorada, ya que representa la puesta en marcha de las funciones mentales más sofisticadas, como el pensamiento y la inteligencia, a fin de encontrar soluciones innovadoras a un sinnúmero de problemas.

En este sentido, muchas personas anhelan ser más creativas y, aunque suene a ciencia ficción, actualmente se venden dispositivos de neuroestimulación que prometen aumentar la creatividad.

No obstante, de acuerdo a los expertos, el uso de estos dispositivos plantea serios dilemas a nivel ético, legal y social. Veamos qué hay detrás de todo esto.

¿Qué es la creatividad?

Ni siquiera en la Psicología hay consenso en lo que respecta a la creatividad; de esta manera, desde los distintos enfoques se plantean definiciones distintas.

Así, en tanto las definiciones más básicas proponen que la creatividad es la capacidad de crear, los autores clásicos en el tema plantean que se trata de la capacidad de generar alternativas en función de una información dada.

En este sentido, el comportamiento creativo se caracteriza por la variedad y la cantidad de soluciones alternativas producidas para solucionar un problema, la relevancia de sus resultados y la originalidad de los planteamientos.

Por tanto, puede decirse que la creatividad es una especie de solución de problemas que gira en torno al pensamiento divergente.

Estimulación eléctrica transcraneal para potenciar la creatividad

Así se ven algunos de los dispositivos que prometen potenciar la creatividad.

De acuerdo a los expertos, la creatividad es una habilidad que puede ser entrenada y perfeccionada a partir de la práctica continua de determinadas actividades.

Sin embargo, para acelerar el proceso, se han desarrollado dispositivos eléctricos de neuroestimulación que prometen aumentar la capacidad de poner en marcha la creatividad.

Estos dispositivos se basan en la tecnología de estimulación eléctrica transcraneal o tES, por sus siglas en inglés.

Específicamente, se trata de un equipo que puede ser adquirido sin ningún tipo de restricción, permitiéndole a los usuarios potenciar sus habilidades creativas desde la comodidad de su hogar.

Al respecto, Adam Green, un Profesor Asociado en el Departamento de Psicología y en el Programa Interdisciplinario en Neurociencia, en Georgetown, se propuso poner a prueba este dispositivo.

De esta forma, usando pruebas de razonamiento analógico-creativo y tareas de asociación de palabras, analizó si la aplicación del tES en el lóbulo frontal del cerebro facilita la activación neuronal, potenciando el pensamiento creativo.

Al hacerlo, se observó que, efectivamente, la aplicación meticulosa y controlada del tES puede potenciar la creatividad.

No obstante, es de hacer notar que estos dispositivos ponen sobre la mesa una serie de problemas éticos, legales y sociales que no deberían ser ignorados.

Deben tenerse en cuenta ciertos desafíos asociados al uso de esta tecnología

Lo primero que debe tenerse en cuenta es que este dispositivo está diseñado para ser usado en casa, lo que quiere decir que los usuarios se estarían administrando estimulación eléctrica a nivel cerebral sin supervisión profesional.

En este sentido, de acuerdo a Green, la aplicación en casa de este tipo de estimulación puede generar ciertos problemas que las personas pudiesen tener dificultades para notar.

Esto puede representar un problema de seguridad, ya que no se prestarían los debidos cuidados clínicos a las posibles manifestaciones adversas asociadas al uso de tES.

Adicionalmente, cabe la posibilidad de que las personas ignoren o no respeten las limitaciones de este dispositivo, usándolo de forma indebida.

De esta manera, existe la preocupación en torno al uso de esta tecnología en el cerebro en pleno desarrollo de los niños, lo que puede representar importantes riesgos.

Adicionalmente, el uso continuo de esta tecnología, puede representar un cambio en el umbral de las cualidades y capacidades consideradas como normales, por lo que la intervención podría empezar a ser considerada como un tratamiento.

Finalmente, los investigadores advierten que es necesario continuar investigando respecto al tema, a fin de comprender los posibles efectos secundarios que pueden presentarse tras el uso del tES, además de sus aplicaciones en el campo de las neurociencias.

Por el momento, la mejor recomendación es educar a los usuarios en torno al uso adecuado de estos dispositivos, además de desarrollar estrategias para garantizar la seguridad de las personas.

Referencia: Neuroethical and Social Implications of Using Transcranial Electrical Stimulation to Augment Creative Cognition, (2018). https://doi.org/10.1080/10400419.2018.1488199

Más en TekCrispy