De acuerdo a una reciente investigación, los mosquitos expuestos a pequeñas partículas de plástico en su fase larval, pueden transmitir ese tóxico contaminante a los animales que se encuentran más arriba en la red alimenticia.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Reading en Berkshire, Inglaterra, encontró que los microplásticos ingeridos por las larvas de mosquito persisten en el tracto gastrointestinal durante todo su ciclo de vida y continúan en la etapa adulta. Por lo tanto, el plástico “sale” del ambiente acuático y se traslada a la tierra, contaminándola también.

Especímenes evaluados

Para llegar a esta conclusión, los investigadores alimentaron a 150 larvas de mosquito Culex pipiens, una especie común en todo el mundo, con una mezcla de microgránulos de diferentes tamaños y alimentos en el laboratorio.

Luego seleccionaron dos grupos; uno de 15 individuos elegidos al azar para ser examinados en la etapa larval y otro grupo de 15 especímenes para evaluar en la etapa adulta, es decir, mosquitos que podían volar.

En cada mosquito examinado, el equipo encontró microplásticos, pequeños trozos de plástico que van desde 5 milímetros hasta 100 nanómetros de diámetro. Aunque a medida que los mosquitos maduraron dejaron de comer los plásticos, el equipo aún encontró en promedio 40 microgránulos en cada uno de los especímenes adultos.

Una nueva vía para la dispersión

Esto podría significar que cuando los mosquitos adultos son comidos por animales que viven en la tierra, como aves, murciélagos o arañas, esos animales también comerán los microplásticos depositados dentro de los cuerpos de los mosquitos.

La investigadora Amanda Callagham, profesora de zoología en la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Reading y coautora del estudio, expresó:

“Este trabajo sugiere una nueva vía para la dispersión del plástico. Por ejemplo, los mosquitos podrían actuar como un vector para transferir microplásticos acuáticos a las entrañas de las aves y otros animales que comen insectos. Cualquier organismo terrestre que se alimente de los insectos de agua dulce podría verse afectado por los microplásticos que se encuentran en los ecosistemas acuáticos”.

El daño que los microplásticos realmente les causan a los humanos sigue siendo una pregunta abierta. Sin embargo, estos hallazgos sugieren que el problema microplástico es extremadamente amplio y complejo porque la contaminación ha penetrado virtualmente en todas las criaturas y ambientes.

Cambios cruciales

Los autores del estudio resaltan el hecho que los microplásticos nunca se disuelven y permanecen en el océano para siempre. El plástico no se biodegrada porque es nuevo en el medioambiente y las bacterias no han evolucionado para romper los enlaces carbono-carbono que componen su arquitectura química.

Aunque el plástico se puede dividir constantemente en piezas más pequeñas, siempre permanecerá allí. Sólo cuando las bacterias desarrollen la capacidad de descomponer el plástico a gran escala se biodegradará.

Si bien se han registrado algunos casos aislados de biodegradación del plástico, no parece muy astuto depositar nuestra esperanza en ese enfoque; por tal motivo, deben realizarse cambios cruciales y urgentes a nivel industrial y gubernamental orientados a preservar la maltrecha integridad del medio ambiente.

Referencia: Up and away: ontogenic transference as a pathway for aerial dispersal of microplastics. Biology Letters, 2018. https://doi.org/10.1098/rsbl.2018.0479

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