Un gesto típico de vergüenza implica taparse la cara con las manos.

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos sentido al menos un poco de vergüenza. En este sentido, se entiende por vergüenza a ese sentimiento de incomodidad relacionado al miedo a hacer el ridículo frente a alguien.

En la misma línea, también tenemos la capacidad de sentir vergüenza cuando otra persona es la que está perdiendo la dignidad.

Al respecto, sabemos que las emociones básicas, compartidas universalmente, son cinco; a saber, alegría, ira, miedo, tristeza y desagrado.

Sin embargo, dado lo común que resulta sentir esta incomodidad, los científicos se han preguntado acerca de la universalidad de la vergüenza y por qué experimentamos este sentimiento.

¿La vergüenza es una experiencia universal?

Para estudiar este fenómeno, Daniel Sznycer, un Profesor Asistente de Psicología en la Universidad de Montreal, junto a un equipo de investigadores, diseñaron un experimento en el que evaluaron la capacidad de sentir vergüenza en individuos pertenecientes a diferentes culturas.

En este sentido, los investigadores recolectaron información de 15 grupos sociales en cuatro continentes.

Específicamente, estas sociedades eran distintas entre sí a nivel lingüístico, étnico, económico, religioso y ecológico.

Así, la hipótesis puesta a prueba indicaba que, si la vergüenza forma parte universal de la naturaleza del ser humano, en lugar de ser un producto cultural, esta emoción debería reflejarse en cada cultura como una predicción respecto a la devaluación social como resultado de ciertos actos específicos.

Para ello, les solicitaron a los participantes que reportaran la intensidad de la vergüenza que sentirían tras cometer ciertos actos, tales como robar, ser tacaños o mostrar pereza.

Así mismo, los investigadores evaluaron qué tanto rechazo recibirían estas personas en sus comunidades si efectivamente emprendieran acciones como las anteriormente mencionadas.

De esta manera, los investigadores encontraron que la intensidad de la vergüenza de los individuos pertenecientes a estos diferentes grupos sociales es un predictor fiable del grado en el que ciertas acciones se traducirían en el rechazo por parte de la comunidad.

En este sentido, la intensidad de la vergüenza reportada coincidía exactamente con las evaluaciones negativas de los grupos sociales si se cometiesen actos como robar.

Adicionalmente, los investigadores descubrieron que el sentimiento de vergüenza, además de ser un reflejo del rechazo social de los miembros de la comunidad a la que pertenecían los participantes, también era un indicador fiable de la desaprobación de miembros de otras sociedades.

Por tanto, los investigadores sugieren que la vergüenza es una capacidad biológica innata que forma parte de la naturaleza humana, en lugar de ser un producto social que solo se observa en algunas sociedades.

¿Por qué sentimos vergüenza?

De acuerdo a los expertos, los seres humanos incluyeron la vergüenza como parte de su repertorio emocional, tal como fue adquirido el dolor físico.

En este sentido, tanto el dolor físico como la vergüenza funcionan como una defensa; así, mientras que el dolor funciona como una señal para evitar daños en el organismo, la vergüenza nos permite evitar que dañemos nuestras relaciones sociales, además de representar una motivación para reparar los daños cuando estos se materializan.

En otras palabras, este sentimiento funciona como una señal que nos permite alejarnos de acciones que pudiesen poner en peligro nuestras relaciones con otras personas.

Al respecto, es bien sabido que el ser humano es una especie predominantemente social, por lo que resulta de suma importancia mantener relaciones sociales óptimas.

Por tanto, la vergüenza tiene un valor evolutivo, ya que, en vista que en épocas prehistóricas nuestros antepasados dependían de sus grupos sociales, el rechazo de las comunidades representaba una amenaza a la supervivencia.

Entonces, se adquirió la vergüenza como forma de anticipación del rechazo que pudiésemos conseguir de nuestros grupos sociales al ejecutar una acción considerada perjudicial para la sociedad.

Teniendo esto en cuenta, los investigadores afirman que la vergüenza es una emoción que se ha desarrollado evolutivamente a fin de disuadir a los miembros de una sociedad de emprender acciones que pudiesen ser perjudiciales.

Finalmente, es posible concluir que la vergüenza se trata de un sentimiento que forma parte de nuestro repertorio innato como especie, por lo que es experimentada de forma universal por los seres humanos.

Referencia: Cross-cultural invariances in the architecture of shame, (2018). https://doi.org/10.1073/pnas.1805016115

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