El pasado 6 de septiembre, la División de Fresno de la corte distrital de California cerró finalmente un caso de más de 14 meses para confiscar los bienes y propiedades de Alexandre Cazes, el canadiense que se suicidó en una prisión tailandesa el verano pasado poco después de su arresto y acusación de ser el operador de AlphaBay, un mercado de la dark web.

El difunto habría sido acusado de proveer y facilitar el acceso a bienes y servicios ilegales en los Estados Unidos y otros países hasta el cierre de AlphaBay. Además, enfrentaría cargos de robo de identidad, fraude, lavado de dinero, narcotráfico y crimen organizado.

La evidencia de todas estas acusaciones habría sido incautada del computador personal de Cazes al realizar una redada. Además, aparentemente contaría con más de 23 millones de dólares, además de autos y propiedades de lujo producto de sus operaciones en AlphaBay; sin mencionar que contaría con más de 8.8 millones de dólares en Bitcoin, Ether, zCash y Monero.

En este sentido, la corte procedió a la incautación de todos los bienes Cazes, incluyendo un Lamborghini Aventador LP700-4 valorado en US$ 900,000 un Mini Cooper de US$ 81,000, una motocicleta BMW de US$ 21,000 y un Porsche Panamera de US$ 292,957; además de 6 resorts vacacionales en las playas de Antigua, Barbuda, St. Phillips, Tailandia y Chipre.

Los vehículos y las propiedades, cuyo valor combinado ascendería hasta los 12 millones de dólares, fueron recuperados de la moción en contra de Cazes, además de sus padres, que podrían haber recibido dinero y regalos de parte de su hijo con los fondos malhabidos de AlphaBay.

Si bien AlphaBay y Silk Road ya se habrían enfrentado a este tipo de situaciones, los reportes indican que su sucesor, Empire Market, continuaría activo desde su aparición en el mes de marzo. Como parte de la comunidad cripto, la emergencia de este tipo de mercados siempre representará una gran preocupación y barrera para la adopción masiva de los activos digitales.