Desde los albores del catolicismo, el cargo más importante en la religión es el Papado. Quienquiera que ostente la distinción de Papa sirve como el líder de toda la religión, además de representar lo más cercano que los humanos tienen a un vínculo divino.

Desde que Pedro, el discípulo de Jesús, fue designado como el primer Papa, los 265 sucesores que le han relevado han sido todos hombres. Sin embargo, existe una leyenda que afirma que una mujer logró colarse entre las grietas, y se abrió camino en las filas religiosas hasta convertirse en Papa.

¿Puede el exceso de trabajo matarte?, esto dice la ciencia

Todo por amor

El relato cuenta que en el siglo IX, una joven mujer conocida como Agnes Gilberta, se enamoró fervientemente de un hombre que se distinguía por ser un erudito. Queriendo estar con él, ella lo siguió a Atenas, pero su condición de mujer le impedía estar en el monasterio benedictino donde se encontraba su amado.

En un acto digno de una historia de Shakespeare, la mujer se vistió como un hombre y logró ingresar a las filas del monasterio, donde hizo carrera y alcanzó una posición destacada.  A partir de entonces, Juan, o Johannes Anglicus, nombre masculino con el que se dio a conocer, recorrió un camino colmado de honras que le llevó a Roma y allí ocupar la más alta posición de la Iglesia Romana: ser el sumo pontífice.

Se dice que su regencia se prolongó por dos años, siete meses y cuatro días, cuando finalmente su verdadera identidad quedó revelada, luego de dar a luz durante una procesión. Según la leyenda, ella murió poco después, aunque hay varias versiones de este hecho.

Representación artística del momento en que es revelada la verdadera identidad del Papa Johannes Anglicus.

Algunos afirman que la mujer fue arrastrada por caballos y luego dilapidada hasta morir; otras aseveran que la mujer fue brutalmente asesinada por una turba de feligreses enardecidos por el repugnante engaño, y hay quienes sugieren que la mujer murió por complicaciones del parto.

Leyenda urbana

La iglesia no reconoce la veracidad de ninguno de estos hechos y hay mucho debate sobre si existió un papa llamado Johannes Anglicus, y mucho menos si este Papa era un hombre o una mujer, por lo que es posible que la historia no sea más que una leyenda urbana.

Sin embargo, hay quienes creen que hay “indicios” de la existencia de esta mujer en el arte y la arquitectura. Tal es el caso del investigador Michael Habicht, arqueólogo de la Universidad Flinders en Adelaida, Australia, ha sugerido que los símbolos en las monedas medievales muestran que el Papa Johannes Anglicus pudo haber existido, y por lo tanto, la historia del Papa mujer pudo haber sido real.

El investigador analizó monedas de plata conocidas como deniers, descendientes del denario romano, que se utilizaron en Europa occidental durante la Edad Media, los cuales fueron acuñados con el nombre del emperador de los francos en un lado y el monograma del Papa, un símbolo hecho con las iniciales del alto jerarca religioso, en el otro lado.

Prueba de su existencia

Arqueólogos encuentran docenas de gatos momificados

Habicht se centró en monedas previamente atribuidas al Papa Juan VIII, cuyo mandato se extendió del año 872 al 882. El arqueólogo observó que aunque algunas monedas poseían un monograma perteneciente al Papa Juan VIII, las anteriores tenían un monorama significativamente diferente.

Denier, la moneda medieval que podría confirmar la existencia de un enigmático Papa.

Estas otras monedas pudieron haber sido acuñadas con referencia a un Papa Juan diferente: Johannes Anglicus, el potencial Papa mujer.

Si bien la referencia encontrada en estas monedas no prueba la veracidad de la leyenda del Papa mujer, sí muestra la existencia de un enigmático Papa que no aparece en los registros sacerdotales del siglo IX, un indicio de que algo se ha estado ocultando.

Referencia: Päpstin Johanna. Ein vertuschtes Pontifikat einer Frau oder eine fiktive Legende? Epubli, 2018. https://goo.gl/pTYw9c

Más en TekCrispy