Un rasgo característico de los niños con Trastornos del Espectro Autista es su tendencia, casi obsesiva, a alinear los juguetes.

De acuerdo a investigaciones recientes, 1 de cada 160 niños alrededor del mundo puede ser diagnosticado con trastornos del espectro autista.

Así, a medida que pasan los años, se ha observado un aumento importante en la incidencia de esta condición; sin embargo, no es mucho lo que se sabe respecto a sus causas.

Al respecto, una de las hipótesis que ha tomado más fuerza, tal como veremos más adelante, gira en torno a la contaminación ambiental por metales y metaloides, tales como el plomo y el mercurio.

¿Qué son los trastornos del espectro autista?

Los trastornos del espectro autista se corresponden con una condición neurológica y del desarrollo que se manifiesta en la niñez y acompaña a las personas durante toda su vida, afectando el comportamiento, los procesos de aprendizaje y la comunicación, además de las interacciones sociales.

De esta manera, algunos de los indicadores comportamentales más comunes suelen ser dificultades para relacionarse con los demás, conductas rutinarias y estereotipadas, intereses limitados, entre otros.

Al respecto, durante los últimos 20 años, la prevalencia de los trastornos del espectro autista ha aumentado en un 30% alrededor del mundo, sobre lo que no ha sido posible determinar las causas con total exactitud.

Sobre el tema, los expertos alegan que al menos un 7% de los casos de trastornos del espectro autista se corresponden con mutaciones genéticas que pueden ocurrir por la presencia de metales tóxicos en el entorno de los niños durante sus primeros meses de vida prenatal y postnatal.

Es en este momento cuando el sistema nervioso de los niños es particularmente sensible a los contaminantes ambientales, especialmente a ciertos metales, lo que puede representar un riesgo de que se desarrolle esta condición.

La exposición a metales tóxicos aumenta el riesgo de desarrollar trastornos del espectro autista

Siguiendo los resultados de una investigación reciente, llevada a cabo por científicos de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos, en conjunto con investigadores de Arabia Saudita y Noruega, la exposición a la contaminación ambiental por metales puede aumentar el riesgo de padecer algún grado de trastornos del espectro autista.

En específico, los investigadores descubrieron que los niños con trastornos del espectro autista tienen niveles elevados de plomo y mercurio en su organismo, además de deficiencias de selenio.

Al respecto, se tienen evidencias de que los metales tóxicos inducen inflamación en el tejido nervioso a nivel cerebral, debido al aumento de las moléculas peptídicas de señalización de citoquinas proinflamatorias, lo que parece favorecer el desarrollo de la mencionada condición.

Por su parte, materiales como el arsénico, también relacionado con los trastornos del espectro autista, interrumpe la metabolización de los neurotransmisores y promueve cambios epigenéticos, afectando los procesos del neurodesarrollo.

Adicional a esto, metales como el aluminio, causan disfunciones en las células gliales, lo que deteriora el funcionamiento del sistema nervioso.

¿Cómo puede evitarse el riesgo?

En síntesis, los investigadores advierten que la exposición a metales pesados durante la etapa prenatal y postnatal puede aumentar el riesgo de desarrollar autismo bajo siguiendo tres mecanismos principales.

Estos mecanismos giran en torno a la inflamación del tejido del sistema nervioso central, especialmente a nivel cerebral, la muerte celular programada y el deterioro del funcionamiento neuronal.

Sobre esto, se ha planteado que, una vez hecho el daño, los métodos de desintoxicación de metales no logran la remisión de los trastornos del espectro autista, además de estar asociados a importantes efectos secundarios.

Por tanto, los investigadores recomiendan enfoques más integrales que para evitar la exposición excesiva a la contaminación ambiental por metales tóxicos, además de incrementar el consumo de sustancias antioxidantes, compuestos antiinflamatorios y suplementos antagonistas de metales tóxicos, como el selenio y el zinc.

Referencia: Toxic metal(loid)-based pollutants and their possible role in autism spectrum disorder, (2018). https://doi.org/10.1016/j.envres.2018.05.020

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