Las tortugas marinas están en un grave peligro de extinción; esto se debe a múltiples causas, tales como la caza indiscriminada, la destrucción de sus hábitats y la contaminación.

En este sentido, el ser humano es el principal responsable de la amenaza que yace sobre la vida de estos animales.

Al respecto, de acuerdo a una investigación reciente, se han encontrado evidencias de que las tortugas marinas jóvenes, originarias de la costa australiana de Queensland, son más propensas a morir por tragarse desechos plásticos, que las de mayor edad.

Las tortugas marinas jóvenes son más propensas a morir por ingesta de plástico

Las tortugas marinas están en serio peligro de extinción.

Esta investigación fue liderada por Britta Denise Hardesty, quien pertenece a la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth en Hobart, Australia.

Así, los investigadores, en conjunto con Hardesty, realizaron autopsias a 246 tortugas marinas que fueron encontradas muertas en las playas de Queensland.

De esta manera, encontraron que 58 de estos animales habían ingerido entre 1 y 329 fragmentos de plástico, lo que les ocasionó la muerte.

Por su parte, las tortugas restantes habían muerto por otras causas, tal como colisiones con barcos.

No obstante, llamó la atención que de estas 58 tortugas marinas muertas por haber consumido plástico, tan solo 4 eran tortugas adultas, pues la mayoría eran jóvenes.

Específicamente, de este grupo, 24 tortugas marinas habían nacido recientemente, de las cuales 13 habían ingerido fragmentos de plástico.

Un solo fragmento de plástico aumenta significativamente el riesgo de morir

Sobre los resultados de la investigación, los expertos plantean que las tortugas marinas pueden vivir hasta más de 80 años.

Sin embargo, al comer elementos que bloquean sus intestinos, tal como trozos de plástico, corren el riesgo de morir antes de tiempo.

En particular, dados los resultados de las autopsias, los científicos determinaron que el riesgo de muerte de las tortugas marinas aumenta a medida que se incrementan las cantidades de plástico en sus vías digestivas.

Por tanto, tiene sentido que la mayoría de las tortugas estudiadas hayan sido jóvenes, ya que, incluso, tragar un solo fragmento de plástico aumenta el riesgo de morir en un 22%, tras complicaciones como bloqueo de las vías digestivas o perforaciones intestinales.

Adicionalmente, los investigadores plantean que las tortugas jóvenes suelen ser menos selectivas que las de edad adulta y, además, los plásticos en el agua, suelen asemejarse a medusas y calamares, que se corresponden con la dieta habitual de las tortugas marinas.

También se ha observado que las tortugas jóvenes suelen nadar con mayor frecuencia cerca de la superficie de las aguas costeras, donde se acumula la mayor cantidad de desechos plásticos.

En síntesis, bien sea por una combinación de inexperiencia, confusión o por nadar donde hay una mayor acumulación de plástico, las tortugas marinas jóvenes están muriendo en cantidades importantes por consumir tan peligroso material.

Finalmente, los investigadores tienen la esperanza de que los resultados del estudio incentiven a mejores políticas públicas de eliminación de desechos, a fin de preservar el ecosistema y evitar la extinción de animales en peligro, como las tortugas marinas.

Referencia: A quantitative analysis linking sea turtle mortality and plastic debris ingestion, (2018). https://doi.org/10.1038/s41598-018-30038-z

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