¿Qué tan seguras son las aplicaciones para niños? Un reportaje realizado por el New York Times menciona una demanda introducida en el estado de Nuevo México en los Estados Unidos contra Tiny Labs Productions, desarrolladora del videojuego para niños ‘Fun Kid Racing’ por compartir sus datos con compañías de publicidad y de rastreo de datos.

La demanda va específicamente sobre la violación a la ley federal de la privacidad de los niños, que sostiene que ninguna compañía puede compartir este tipo de datos sin el consentimiento de sus padres.

No solo está involucrada Tiny Lab sino también empresas como Twitter y Google por sus negocios de publicidad. Según el reportaje, al menos veinte compañías han incurrido en este comportamiento, siendo la mayoría para el sistema operativo de Android. Aquellas disponibles para iOS también han realizado dichas prácticas, pero están de últimas en la lista, por ser las que menos información han enviado.

De acuerdo con una vocera de Google, son los desarrolladores los que tienen la responsabilidad de informar a sus usuarios si sus aplicaciones son aptas para niños, y son quienes deben definir de manera correcta hacia qué tipo de audiencia están dirigidas.

Por su parte, Twitter ha salido en defensa de su plataforma publicitaria, MoPub, al decir que no permite que sus servicios sean utilizados para recolectar información de aplicaciones para niños, y que, de hecho suspendió a Tiny Labs Productions en 2017, precisamente por ello.

“Creíamos que lo estábamos haciendo bien”

Para el fundador de Tiny Labs, Jonas Abromaitis, la compañía ha estado cumpliendo la ley y con las políticas de Google, al preguntar la edad de los usuarios para rastrear aquellos usuarios mayores de 13 años. “Creíamos que lo estábamos haciendo bien”, agregó.

Sin embargo, el problema está en la definición del tipo de aplicaciones. En la Google Play Store, hay una diferencia entre las aplicaciones para niños y para familias. Las que son para niños entran directamente en la protección de la ley de privacidad de niños y ningún dato puede ser compartido sin consentimiento de sus padres.

En cambio, las aplicaciones aptas para familias son para audiencias diversas, por ello deben solicitar la edad de sus usuarios, y al ser mayores de 13 años, entonces la compañía puede rastrear sus datos para fines publicitarios.

No obstante, los niños están aparentemente protegidos bajo una ley específica, mientras que los adultos están completamente desamparados y a merced de las compañías que comparten su información personal con otras compañías publicitarias.

‘Fun Kid Racing’ está identificado como una aplicación apta para familias, pero en realidad está diseñada específicamente para niños, por lo cual compartir cualquier tipo de información está fuera de lugar. Incluso Google así lo determinó el año pasado cuando le pidió a Tiny Labs que cambiara la clasificación de varias de sus aplicaciones.

Esta demanda podría abrir un interesante debate sobre qué tipo de aplicaciones están utilizando los niños y qué hacen las compañías tanto con sus datos como con las de los adultos.

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