¿Qué alcances puede tener la genética reproductiva en cuanto a la prolongación de las generaciones familiares cuando ocurre un quiebre en eslabón? Una pareja británica ha hecho la prueba y obtuvo como resultado un caso extraordinario, nunca antes visto en la medicina genética.

La pareja, cuyos nombres se mantienen anónimos, perdió a su único hijo en un accidente de motocicleta cuando tenía 26 años. Ante el vacío de su hijo, la pareja decidió extraer el esperma de su fallecido hijo para “diseñar” un nieto en un vientre de alquiler. El niño tiene ahora unos tres años, según un reportaje del Daily Mail.

Un nuevo heredero

Al tratarse de una pareja muy rica, necesitaban encontrar un heredero a tal riqueza y utilizando las leyes estadounidenses enviaron la esperma congelada al país para poder utilizar técnicas de selección de género, una práctica que está prohibida por la ley británica.

El caso fue realizado por el doctor David Smotrich, quien admitió que, aun siendo un especialista en fecundación in vitro, se trataba de un caso bastante inusual. “Producir un bebé utilizando esperma póstuma es extremadamente raro. Solo lo he realizado cinco veces”, explicó el especialista.

Según la versión del doctor Smotrich, las autoridades no encontraron el cuerpo del joven sino dos días después de su muerte. Una vez recuperado el cuerpo, un urólogo extrajo su esperma y lo congeló.  El esperma de un hombre puede “sobrevivir” hasta 72 horas después de su muerte.

Si bien los bebés que nacen como resultado de la fecundación in vitro pueden nacer luego de la muerte de sus padres, normalmente son producidos con el esperma extraída de sus progenitores en vida. Lo cual hace este caso el primero en utilizar esperma extraído de un cadáver, al menos en Reino Unido. De acuerdo con el Daily Mail, se han registrado casos similares en Australia, Estados Unidos y la India.

Legalidad del caso

El caso podría presentar algunas irregularidades legales –además de utilizar técnicas de selección de género–, pues según explicó el doctor, la pareja no habría recibido el consenso formal de su hijo para extraer su esperma cuando su muerte llegara. Aunque es comprensible que no es un tipo de decisión que alguien considere a la ligera o casualmente.

Solo existieron las palabras de la pareja para proceder al proceso. Smotrich expresó que la pareja le aseguró que “su hijo quería tener hijos, absolutamente” y agregó que le “alegró ayudar a que una historia tan trágica tuviera un resultado con final feliz”.

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