El uso de los deepfakes se ha vuelto una preocupación de estado para los Estados Unidos, tras la persistente advertencia de expertos sobre la influencia que esta tecnología podría tener sobre la política del país.

Esta semana varios congresistas estadounidenses solicitaron a la Comunidad de Inteligencia que investigue las implicaciones que los deepfakes tienen sobre la seguridad nacional del país. La tecnología de los deepfakes es una técnica de inteligencia artificial para crear imágenes o video sobre personas reales diciendo o haciendo cosas que en realidad son falsas.

Tal como si fuera una película de ciencia ficción, a medida en que la tecnología evolucione, la brecha entre lo que es real y lo que no se irá haciendo mucho más corta. Y a pesar de que los primeros usos de los deepfakes se realizaron fue en la pornografía, encontraron un uso potencialmente peligroso para la seguridad de las naciones.

Una real amenaza a la seguridad

En una carta enviada a la Comunidad de Inteligencia, los congresistas Adam B. Schiff, Stephanie Murphy y Carlos Curbelo mencionan que “al difuminar la línea entre la realidad y la ficción, la tecnología deepfake podría socavar la confianza pública en las imágenes y videos como representaciones objetivas de la realidad”.

Según los expertos y los congresistas, los deepfakes podrían representar una real amenaza en las campañas políticas, no solo entre contendientes, sino también por actores externos, que es precisamente lo que los congresistas solicitan investigar.

Específicamente, mencionan que “los videos, imágenes o audios falsificados podrían utilizarse para chantajear a individuos o para otros viles propósitos”.

Entre las solicitudes específicas que hacen los congresistas se encuentra la presentación de un reporte nacional disponible para todo público que incluya un estudio sobre cómo otras naciones pueden usar la tecnología para amenazar la seguridad de los Estados Unidos; usos confirmados o sospechas de deepfakes de otros países o individuos dirigidos al país; y por último, una serie de medidas que contrarresten los deepfaeks.

Estas iniciativas pueden ser del Estado o del sector privado, que ayude a identificar cuándo se trata de un deepfake y cómo se podría evitar que cale en la población. En la carta piden a la institución no publicar dicha guía después del 14 de diciembre.

Un reto para medios y periodistas

Quizás la industria de la comunicación es la que más retos debe enfrentar con respecto a los deepfakes, puesto que son ellos los encargados de divulgar la información. Algunos medios ya son conscientes de este reto y por eso se han planteado contratar expertos en sus redacciones que sean capaces de identificar cuándo el material se trata de un deepfake y cuándo no.

Los expertos aseguran que mientras que algunas imágenes y videos pueden identificarse fácilmente, eso cambiará en unos años cuando la tecnología sea más profesional. Por los momentos, deberemos entrenar muy bien nuestros sentidos para evitar ser engañados.

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