En la naturaleza, muchos animales reconocen las señales de alarma de otras especies que son vulnerables a la misma amenaza. Tal mecanismo es muy importante, ya que los depredadores suelen esconderse o moverse sigilosa y rápidamente, haciéndose difíciles de notar.

Un estudio realizado por científicos de la Universidad Nacional de Australia en Canberra reveló que las aves pueden aprender indirectamente de otras aves; la investigación mostró que si las aves oyen alarmas junto con sonidos que son completamente nuevos para ellas, recuerdan estos sonidos como peligrosos, aunque no hubo un peligro inmediato de ellas.

Sonidos desconocidos

Cuando el maluro soberbio (Malurus cyaneus), una pequeña ave endémica del sureste de Australia, también conocido como la ratón australiano azul o reyezuelo de hadas, detecta a un depredador y simultáneamente escucha las señales de otras aves, recuerda estas señales como alarmantes y luego reacciona a ellas adecuadamente.

Para probar las posibilidades del aprendizaje social, los investigadores llevaron a cabo un experimento con maluros soberbios en su hábitat natural. En el experimento, participaron 16 de estos ejemplares marcados individualmente.

Al comienzo del experimento, a través de altavoces instalados en el bosque, a las aves se les reprodujeron dos sonidos irreconocibles para ellas: el grito alarmante de un ave desconocida y un sonido sintetizado creado por los investigadores.

Ninguno de sonidos hizo que las aves se preocuparan. En la etapa de entrenamiento, que duró tres días, a la mitad de las aves se le reprodujo uno de estos sonidos y el otro sonido para la otra mitad, pero esta vez acompañados por señales de alarma de pájaros bien conocidos por los maluros.

Estas señales alarmantes causaron que los maluros huyeran en el 95 por ciento de los casos, es decir, causaron una fuerte reacción ante el peligro potencial.

Lección aprendida

Antes del entrenamiento: una nueva señal. Entrenamiento: una nueva señal y señales de alarma. Después del entrenamiento: nueva señal = alarma.

La tercera etapa del experimento fue verificar la reacción de los maluros a los nuevos sonidos al día siguiente, dos días y una semana después del entrenamiento. El primer día después del entrenamiento, cuando los maluros escucharon ese nuevo sonido salieron huyeron volando en el 81 por ciento de los casos; en el segundo día, el 78 por ciento de los casos.

Después de una semana, los maluros todavía reaccionaban fuertemente al nuevo sonido, evidenciando que ahora significaba peligro para ellos.

Sin embargo, el segundo de los nuevos sonidos, el que no se relacionó a las alarmas inicialmente, causó tal reacción sólo en el 28 por ciento de los casos. Esto muestra que los resultados no pueden explicarse por un aumento en el estado de alerta general.

Los autores del estudio señalan que, como nunca antes habían encontrado sonidos similares, los maluros entendieron de otras aves lo que significaba el nuevo sonido. Esta es la primera prueba de que las aves son capaces de aprender socialmente, que pueden hacer coincidir los sonidos con su significado.

Esta habilidad puede permitir que las aves tomen en cuenta las nuevas amenazas simplemente al escuchar los sonidos de otras especies, sin enfrentar la amenaza directamente. Los investigadores sugieren que otros pájaros cantores también poseen tal habilidad.

Referencia: Birds Learn Socially to Recognize Heterospecific Alarm Calls by Acoustic Association. Current Biology, 2018. https://doi.org/10.1016/j.cub.2018.06.013

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