A pesar de que, de momento, el mercado de las criptomonedas está atravesando uno de los momentos más duros en su historia, algunos líderes de la industria decidieron tomar la iniciativa de dar un paso al frente en lugar de esperar a las regulaciones.

En este sentido, las compañías de criptomonedas más importantes de los Estados Unidos han decidido aliarse con algunos veteranos de la tecnología para crear la Blockchain Association, el primer grupo de esta índole destinado a representar los intereses de los inversionistas y emprendedores de esta tecnología en la capital norteamericana.

La misión de esta asociación es estabilizar finalmente la relación entre los startups de criptomonedas y los legisladores norteamericanos a través de programas educativos y cambios legales, y la misma estaría conformada por una importante cantidad de nombres reconocidos de la empresa.

Voceros de Coinbase, Circle, Protocol Labs e incluso inversionistas de la talla del Digital Currency Group y el Polychain Capital se encontrarían entre los miembros fundadores de la organización.

Sobre esto, Mike Lempres; jefe del departamento legal y de riesgos de Coinbase, comentó que la “Blockchain Association es un esfuerzo por lograr que compañías ya establecidas se junten para que los legisladores noten que están dispuestas a cumplir con regulaciones apropiadas y en consecuencia, desarrollen un sistema legal y regulador que pueda perdurar en el tiempo.”

Al inicio de sus operaciones, esta coalición se concentrará en problemas como las leyes de impuestos y soluciones anti-lavado de dinero y know-your-customer que pudieran aplicarse para los startups de tecnología y las casas de cambio de criptomonedas.

Vale acotar que esta no sería la primera oportunidad en la que los entusiastas de la tecnología blockchain tratan de comunicarse con los legisladores. No obstante, se espera que, por primera vez, esta organización lo logre de forma exitosa. De acuerdo con los expertos, la industria se encuentra mucho más desarrollada y madura y ahora sí contaría con los argumentos mínimos necesarios para “hacer ruido” en Washington.