Aunque muchas personas mantienen un estilo de vida sedentario, estamos genéticamente preparados para correr largas distancias. Al respecto, recientemente, un equipo de investigadores ha identificado la versión de un gen que nos permite tener esta capacidad.

Específicamente, tras un experimento con ratones modificados genéticamente, un grupo de científicos ha identificado el gen que nos proporciona la resistencia necesaria para recorrer largas distancias, lo que nos ha permitido como especie dominar la cadena evolutiva.

Evolutivamente nos hemos diferenciado de los primates

Son varias las características que nos han permitido distinguirnos de los primates a lo largo de la evolución; una de ellas es la forma de cazar de nuestros antepasados.

En este sentido, los humanos, en lugar de depender de rápidos arranques de energía, nuestros ancestros desarrollaron estrategias que les permitieron cazar presas de manera más eficiente, permitiéndoles sobrevivir a los cambios climáticos de hace 3 millones de años que convirtieron las áreas boscosas de África en grandes sabanas.

De esta manera, el esqueleto de nuestros antepasados cambió de forma que fuese posible recorrer largas distancias.

Adicional a esto, otros cambios que le permitieron a la especie humana convertirse en maratonistas excepcionales incluyen el aumento de las glándulas sudoríparas, ayudando a regular la temperatura.

Sin embargo, no es mucho lo que se sabe a nivel genético respecto a los cambios evolutivos que nos han permitido tener tal resistencia.

Al respecto, una hipótesis que pudiese explicar el fenómeno, gira en torno al gen CMP-Neu5Ac Hydroxylase, o CMAH; este gen está presente en los primates, ayudándoles a producir una molécula de azúcar denominada ácido siálico.

Sin embargo, el ser humano tiene una versión rota de este gen que no produce esta molécula, sino que, de acuerdo a los investigadores parece estar implicado en nuestra capacidad de recorrer largas distancias.

Este gen nos permite recorrer largas distancias y fatigarnos menos

Para investigar esto, Ajit Varki, un Médico Investigador de la Universidad de California, en San Diego, junto a un equipo de científicos, diseñó un experimento en el que se analizó el rol que cumple esta versión del gen.

De esta manera, comparó el desempeño de ratones con distintas versiones de este gen en tareas de resistencia, prestando especial atención a su condición muscular antes y después de recorrer distintas distancias en varios períodos.

Así, se observó que los ratones con una versión humana del gen CMAH corrieron un 12% más rápido que el resto de la muestra, además de mostrar mayor resistencia al correr distancias un 20% más largas que los ratones con otras versiones del gen.

Adicionalmente, los ratones con la versión humana de este gen tenían vasos sanguíneos de menor tamaño en los músculos de sus patas, lo que les permitía aprovechar el oxígeno de forma más eficiente, por lo que experimentaban menos fatiga.

Sobre esto, los investigadores infieren que este cambio genético pudo haber ocurrido hace aproximadamente 2 o 3 millones de años, permitiéndole a nuestros antepasados tener una mayor resistencia para recorrer largas distancias y encontrar alimentos.

Finalmente, es necesario tener en cuenta que, de acuerdo a los expertos, los cambios genéticos en ratones pueden tener efectos distintos en los seres humanos.

Por lo tanto, para estar seguros de los resultados, deben llevarse a cabo más investigaciones.

Referencia: Human-like Cmah inactivation in mice increases running endurance and decreases muscle fatigability: implications for human evolution, (2018). https://www.doi.org/10.1098/rspb.2018.1656

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