La transmisión del streamer Dr. DisRespect, conocido por transmitir partidas de ‘PlayerUnknown’s Battlegrounds’, tuvo que ser interrumpida de manera abrupta por un supuesto intento de disparar hacia su residencia.

El jugador, cuyo verdadero nombre es Guy Beahm, se retiró de la transmisión explicando que debía estar con su familia. Los daños ocasionados a la propiedad involucran una ventana  de la planta superior y, más grave aún, el jugador alegó que ya había sido atacado esta misma semana.

Ahora, las autoridades se encuentran investigando el hecho y  al respecto, expresaron que aunque de momento no pueden revelar la identificación de la persona que realizó la llamada al 911, la descripción del individuo coincide con la del streamer. Y según menciona Polygon, la policía pudo confirmar que efectivamente esta es la segunda vez que se reporta el incidente.

La transmisión se hizo viral a través de redes como Twitter y Reddit pues la transmisión quedó grabada y se puede escuchar el ruido del ataque y la denuncia de Beahm.

Comunidad tóxica

Todos los grupos sociales tienen un sector que la perjudica con extremismos radicales o con hechos violentos, y la comunidad de gamers no está exenta de ello. El acoso está a la orden del día en la industria de los videojuegos y los hechos han trascendido las palabras, llegando a haber ataques tan lamentables como el ocurrido hace semanas en el evento de ‘Madden 19’ en Florida, que dejó un saldo de tres fallecidos y 11 heridos.

El mismo Dr. DisRespect no escapa de este tipo de amenazas durante sus emisiones, de hecho, ha respondido a varios trolls que lo han atacado y ha dicho que no son capaces de atacarlo en persona, “esa es la belleza de todo esto, damas y caballeros… No harían nada si estuviera parado justo a su lado”, expresó una vez.

Otro tipo de prácticas que se han estado llevando a cabo en la comunidad de gamers es el ‘swatting’, que consiste en llamar al 911 para reportar una emergencia falsa de ataque terrorista con la dirección de un jugador que quieran perjudicar para enviar un equipo SWAT al hogar de un inocente.

Dicha “broma” cruzó los límites a finales de 2017 cuando las autoridades asesinaron a un joven inocente, víctima de esta broma. Los implicados fueron declarados culpables y enfrentarán años en prisión y multas millonarias por los cargos.

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