El hecho de contar con suficiente agua potable ha representado por mucho tiempo un gran desafío en diversas regiones del mundo, independientemente de que sea un lugar con escasa o abundante agua. Informes recientes han revelado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha detectado que 3 de cada 10 personas en todo el planeta asegura carecer de agua potable en sus hogares.

Una gran cantidad de plantas de tratamiento de agua están impulsadas por energía eléctrica, sin embargo, investigadores han sugerido a la energía solar como el próximo motor para este tipo de instalaciones. Más allá de eso, las preocupaciones de los expertos no pasan por un tema energético, sino sobre el impacto que puede tener en el ecosistema marino el proceso de desalinización del agua, ampliamente utilizado en el mundo, sobre todo en aquellas regiones costeras sin suficiente agua potable.

La desalinización consiste en el proceso de eliminación de la sal del agua para convertirla en potable. Sin embargo, los productos que nacen de este proceso pudieran causar un verdadero desastre en los ecosistemas del océano, que cuentan con algunas especies propensas a sufrir las consecuencias. Así lo aseguró Amy Childress, investigadora de la Universidad del Sur de California, en una entrevista con New Scientist. Ella dijo:

El aumento de la salinidad es uno de los problemas ambientales más importantes del siglo XXI.

En el artículo, Childress revela que una de las técnicas más dañinas para el ecosistema marino es la ósmosis inversa, la cual es utilizada para desalinizar el agua, en la cual el vital líquido fluye mediante una membrana por la que la sal no puede pasar. En este sentido, un lado de la membrana ofrece agua potable, y el otro lado permite obtener salmuera concentrada, un componente mucho más salado que el agua del océano.

Al parecer, una gran parte de las plantas de desalinización existentes en la actualidad bombea salmuera hacia el océano, lo que ha aumentado las preocupaciones de los investigadores con respecto a la salud de especies como el abulón rojo o las algas gigantes, las cuales son sensibles a la salinidad y representan el hogar de una gran cantidad de especies marinas.

Sin embargo, no todo está perdido. Childress ha asegurado que una posible manera de evitar estas consecuencias es que las plantas desalinizadoras diluyan el agua que sobra con agua dulce, que tenga el suficiente grado de limpieza como para ser incorporada nuevamente en el océano, sin embargo, no sería agua consumible por los humanos.

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