Con la excepción de las células madre, las otras células del cuerpo pueden dividirse sólo un número determinado de veces antes de morir. Sin embargo, una de las particularidades más distintivas de las células cancerígenas es su capacidad de dividirse indefinidamente, una capacidad que adquiere al activar el llamado “interruptor de inmortalidad”.

Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en San Francisco ha descubierto una forma de desconectar ese interruptor, un hallazgo con el potencial de retrasar o detener la propagación de más de 50 tipos de cáncer.

Para el estudio, los investigadores examinaron células de cáncer cerebral de glioblastoma que se habían extirpado de pacientes con cáncer, y descubrieron que un pequeño segmento de una proteína común llamada GABP, era la clave para permitir que las células cancerosas activaran el interruptor de inmortalidad.

Cuando los investigadores eliminaron un segmento de esa proteína, las células cancerosas, tanto en las placas de laboratorio como cuando se trasplantaron en ratones, detuvieron su voraz multiplicación y se comportaron como células meramente mortales.

Argucia celular

La vida celular se establece mediante estructuras llamadas telómeros, las cuales mantienen la integridad del ADN al proteger los extremos de los cromosomas, de manera similar a los protectores plásticos de los cordones de zapatos.

Con cada división celular, los telómeros se acortan un poco, hasta que, finalmente, son demasiado cortos para proteger a los cromosomas. Es entonces cuando la división celular se detiene y la célula muere.

Las células madre escapan a esta mortalidad mediante el uso de la telomerasa, una enzima que reconstruye el telómero. De manera indirecta, muchas células cancerosas hacen más o menos lo mismo, mediante la explotación de mutaciones en un gen llamado TERT (transcriptasa inversa de la telomerasa), logrando la capacidad de dividirse indefinidamente.

Durante años, los científicos han entendido cómo el cáncer utiliza el interruptor de inmortalidad. Investigaciones previas han encontrado que más del 90 por ciento de los tumores tienen mutaciones que permiten que los tumores activen la expresión de TERT y produzcan la telomerasa.

Pero los medicamentos que simplemente bloquean la telomerasa han demostrado ser demasiado tóxicos para los pacientes, porque también afectan las células madre, lo que limita la capacidad del paciente de producir nuevas células sanguíneas y otras células vitales.

Acceso limitado

Enfocados en el glioblastoma, la forma más agresiva de cáncer cerebral, los investigadores descubrieron una forma de limitar el acceso al interruptor de inmortalidad que sólo afecta las células cancerosas.

Específicamente, encontraron que las células cancerosas utilizan una parte de la proteína GABP, llamada GABP β1L, para activar el llamado interruptor de inmortalidad.

La proteína GABP es utilizada por muchos tipos de células para una multitud de tareas, por lo que la inhibición total de esta proteína tendría efectos adversos en todo el cuerpo. En cambio, los investigadores experimentaron con la eliminación de sólo la subunidad β1L, utilizando la herramienta de edición de genes CRISPR para hacerlo.

Los resultados validaron la viabilidad de este enfoque. Las pruebas realizadas en placas de laboratorio y en ratones, mostraron que la proteína GABP que carecía de β1L tenía un efecto perjudicial sobre las células cancerosas, pero no tenía efecto sobre otras células.

Los autores del estudio señalan que estos hallazgos sugieren que la subunidad β1L es un nuevo y prometedor objetivo farmacológico para el tratamiento de glioblastoma agresivo y potencialmente muchos otros cánceres.

Referencia: Disruption of the β1L Isoform of GABP Reverses Glioblastoma Replicative Immortality in a TERT Promoter Mutation-Dependent Manner. Cancer Cell, 2018. https://doi.org/10.1016/j.ccell.2018.08.003

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