Durante mucho tiempo la luna ha sido objeto de importantes estudios científicos y misiones. Nuestro satélite alberga una variedad de formaciones superficiales que proporcionan información sobre su nacimiento y evolución a lo largo de miles de millones de años.

Muchas de estas características son fáciles de estudiar, pero un elemento en particular ha llamado mucho la atención de la comunidad científica: extraños remolinos que se ven en diferentes partes de la superficie lunar.

Estos patrones brillantes y oscuros se asemejan a remolinos serpenteantes en una taza de crema y coinciden con campos magnéticos localmente elevados pero potentes. Los científicos creen que estos campos desvían las partículas del viento solar, ralentizando su caída en la superficie lunar, lo que forma los llamativos patrones.

No todo es simple

Si bien todo esto parece bastante simple, los científicos han tenido problemas durante mucho tiempo para comprender cómo se formaron estos campos magnéticos localizados.

En este sentido, una investigación realizada de manera conjunta por científicos de la Universidad de Rutgers y la Universidad de California en Berkeley, ofrece una explicación al misterio detrás de los remolinos lunares.

Para resolver el enigma, los investigadores indagaron en qué tipo de característica geológica podría producir estos campos magnéticos y por qué son tan poderosos.

Trabajando con lo que se conoce acerca de la intrincada geometría de los remolinos lunares y la fuerza de los campos magnéticos asociados a ellos, los investigadores desarrollaron modelos matemáticos para estos “imanes” geológicos.

Los hallazgos revelaron que los remolinos están ubicados sobre objetos magnéticos estrechos enterrados cerca de la superficie lunar.

Lugar y momento preciso

Estos objetos, según explicó el equipo, coinciden con la descripción de conductos y diques de lava formados durante la actividad volcánica en la superficie de la luna hace unos 3.000 millones de años. Pero, ¿cómo podrían estos conductos y diques de lava ser tan fuertemente magnéticos?

Los investigadores explican que la respuesta radica en una reacción que puede ser única en el entorno lunar en el momento de las erupciones antiguas.

Experimentos anteriores han encontrado que muchas rocas lunares se vuelven altamente magnéticas cuando se calientan más de 600 grados Celsius en un ambiente libre de oxígeno. Eso es porque ciertos minerales se descomponen a altas temperaturas y liberan hierro metálico. Si sucede que hay un campo magnético lo suficientemente fuerte cerca, el hierro recién formado se magnetizará en la dirección de ese campo.

La luna que vemos hoy no tiene un campo magnético global o actividad volcánica. Pero, estudios previos muestran que el antiguo campo magnético de la luna duró de 1.000 a 2.500 millones de años más de lo que se había pensado anteriormente.

Esto podría haber coincidido con el momento de la actividad volcánica antigua, convirtiendo los conductos y diques de lava en altamente magnéticos a medida que se enfriaban.

La investigadora Sonia M. Tikoo, profesora en la Universidad de Rutgers y coautora de la investigación, comentó:

“Nadie había pensado en esta reacción en términos de explicar estas características magnéticas inusualmente fuertes en la Luna. Esta es la última pieza en el rompecabezas de la comprensión del magnetismo que subyace a estos remolinos lunares.”

El equipo de investigación cree que el estudio adicional de estas características podría proporcionar más información sobre la dinámica historia de nuestro satélite.

Referencia: Lunar Swirl Morphology Constrains the Geometry, Magnetization, and Origins of Lunar Magnetic Anomalies. Journal of Geophysical Research, 2018. https://doi.org/10.1029/2018JE005604

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