El dolor de espalda es una de las afecciones más frecuentes entre las personas, bien sea entre los escolares que deben cargar pesados bolsos, los adultos que deben pasar largas jornadas de trabajo o los ancianos, que son más propensos a la lumbalgia.

En este sentido, cuando una persona tiene dolor de espalda, lo más probable es que reciba la recomendación de que descanse en cama; sin embargo, de acuerdo a los expertos, esto suele ser más perjudicial que beneficioso.

¿Por qué el reposo en cama puede empeorar el dolor de espalda?

El reposo en cama empeora el dolor de espalda, puesto que se pierde tono muscular.

De acuerdo a los expertos, cuando hay dolor de espalda, especialmente cuando su duración sobrepasa las 48 horas, el reposo en cama, además de ser inútil, es contraproducente.

Esto se debe a que durante el reposo, se pierde tono muscular, lo que potencialmente aumenta la duración del dolor e incrementa las probabilidades de que se sufra una lesión similar en el futuro.

Por tanto, cuando hay dolor de espalda, lo más recomendable es llevar a cabo la mayor cantidad de actividad física posible, en tanto el dolor lo permita.

Asimismo, hay que tener en cuenta que deben evitarse actividades y posturas que desencadenan o aumentan la intensidad del dolor; de resto, las actividades cotidianas deben realizarse sin ningún impedimento.

De hecho, el sedentarismo y la mala postura, son los principales causantes del dolor de espalda, por tanto, lo más recomendable es llevar a cabo actividades físicas acordes al estado de salud del individuo, no sólo para aliviar el dolor, sino para evitar que este aparezca nuevamente en el futuro.

Recomendaciones para evitar los dolores de espalda

Es importante aprender a adoptar una adecuada postura corporal.

Para evitar el dolor de espalda, deben tenerse en cuenta algunas recomendaciones en torno a la postura y a la realización de ciertas actividades.

En primer lugar, se sugiere llevar a cabo actividad física de bajo impacto, con el objetivo de fortalecer los músculos de la espalda y evitar lesiones en la columna vertebral; en este caso, lo más recomendable es la natación.

Por otro lado, debe mantenerse una buena postura, tanto estando de pie como en posición sentada; así, cuando estamos de pie, nuestra espalda debe estar lo más recta posible, con los hombros en posición vertical y hacia atrás.

Por su parte, al sentarnos, debemos mantener la espalda recta y asegurarnos de que la silla tenga la altura adecuada, de forma que nuestros pies toquen el piso y nuestras rodillas formen un ángulo de 90º, procurando no pasar más de dos horas seguidas sentados y, de ser necesario, tomar descansos regulares para estirar los músculos.

Adicionalmente, cuando estamos acostados, debemos evitar hacerlo boca abajo; la mejor opción siempre va a ser en posición fetal, con una almohada o cojín entre las rodillas, pues, de esta forma, la columna vertebral no corre el riesgo de lesionarse.

Finalmente, es importante tener cuidado con el peso que cargamos, evitando excedernos y, en caso de que nos veamos obligados a cargar una gran cantidad de peso, debemos procurar mantener la espalda erguida y hacer el esfuerzo con las piernas, no con la columna.

Referencia: Implementation of a Guideline for Low Back Pain Management in Primary Care: A Cost-Effectiveness Analysis. https://www.doi.org/10.1097/BRS.0b013e31822b01bd

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