El síndrome de piernas inquietas (SPI), también conocido como trastorno de Willis-Ekbom, es una afección neurológica común que causa sensaciones inusuales o desagradables en las piernas y un impulso irresistible de mover las piernas para aliviar esas sensaciones.

Quienes padecen esta afección les resulta difícil describir las sensaciones en sus piernas; usan descripciones como picor, palpitaciones, alfileres y agujas, o una sensación de “escalofrío”. Algunos dicen que se siente como insectos que se arrastran sobre sus piernas. Estas sensaciones son peores cuando se está en reposo, sentado o acostado, y tienden a ser más severas al final del día, una combinación que afecta significativamente la capacidad para dormir bien.

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Mecanismo subyacente

Se desconoce la causa exacta del SPI; algunos estudios sugieren una tendencia a presentarse en familias y la posible influencia de deficiencia de hierro. Algunos casos de SPI se asocian con una afección subyacente, como la enfermedad de Parkinson, insuficiencia renal o neuropatía periférica, pero mayormente el SPI no se acompaña de otra afección, por lo que las raíces neurológicas de la afección siguen siendo objeto de debate.

En este sentido, un equipo de investigadores de la Universidad John Hopkins ha realizado un estudio cuyos resultados brindan nuevas perspectivas neurobiológicas de la afección, las cuales podrían traducirse en formas más seguras y efectivas de tratamiento.

El nuevo estudio respalda la idea de que el mecanismo subyacente para el SPI descansa en el centro del cerebro de “mover las piernas”. Al respecto, el Dr. Richard P. Allen, profesor de neurología en la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins y coautor del estudio, explicó:

“Esencialmente, el cerebro envía la señal cuando se está preparando para mover una extremidad, incluso cuando no estás planeando moverte, por lo que tu cuerpo está listo y amplificado. La única forma de aliviar la sensación es moverse”.

Respuestas musculares

Para la investigación, los autores identificaron a 32 adultos con SPI de moderado a grave y les pidieron que interrumpieran los tratamientos durante 12 días. También reclutaron 31 controles emparejados sin antecedentes de SPI.

Los investigadores usaron la estimulación magnética transcraneal para aplicar pulsos seguros que estimularon las regiones del cerebro que controlan el movimiento de los músculos de las manos o las piernas. Luego usaron electrodos adheridos a la mano o la pierna para medir las respuestas musculares.

El emparejamiento de dos pulsos puede causar o inhibir una reacción en un músculo. Los investigadores encontraron que la inhibición se reduce en las personas con síndrome de piernas inquietas, en comparación con las personas sin esta afección.

Los investigadores explican que la respuesta reducida evidenciada, significa que el síndrome de las piernas inquietas comienza con la excitación y la hiperactivación en la parte del cerebro que controla el movimiento de las piernas.

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Con estos nuevos resultados, los investigadores esperan estudiar el uso de la estimulación eléctrica para suprimir la exacerbada actividad en esta región del cerebro.

Los hallazgos proporcionan un enfoque neurobiológico específico para estudios futuros de SPI. Además, sugieren que dirigirse a la excitabilidad cortico-motora en la corteza motora (pierna) puede ser una opción de tratamiento potencial en el futuro para tratar pacientes con síndrome de piernas inquietas moderado a severo.

Referencia: Connecting clinical aspects to corticomotor excitability in restless legs syndrome: a TMS study. Sleep Medicine, 2018. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2018.05.002

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