Un grupo de científicos de la Universidad de Tecnología en Queensland (QUT), Australia, ha desarrollado un sistema implementado en un robot que caza y mata estrellas de mar. Pero no cualquier estrella de mar.

Es sabido que el cambio climático ha perjudicado nuestro planeta por múltiples razones, y que la primera víctima es la naturaleza. Aparte de la ópera de Sydney y su fauna, Australia es ampliamente conocida por la Gran Barrera de Coral, que atrae a millones de turistas cada año.

Sin embargo, actualmente está atravesando una etapa de graves daños provocados por una especie de estrellas de mar llamadas ‘Corona de Espinas’ cuyo alimento es el coral.

Se cree que ´la proliferación de esta especie se debe precisamente al cambio climático por los químicos que hacen crecer las cantidades de alga en los corales, de lo cual se alimentan estas especies.

El robot llamado RangerBot pesa alrededor de 15 kilogramos y se controla con una tablet. El dispositivo fue construido con fondos de Google, luego de haber sido declarado como proyecto ganador del Google Impact Challenge en Australia.

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Matthew Dunbabin, creador del RangerBot, un robot cuya batería dura hasta ocho horas

El responsable del proyecto, el doctor en robótica de la QUT, Matthew Dunbabin, asegura que el “RangerBot es el primer sistema robótico acuático diseñado específicamente para ambientes de arrecifes de coral, utilizando únicamente visión robótica para navegación en tiempo real, evadir obstáculos y realizar misiones científicas”.

El sistema permitirá al robot detectar las estrellas de mar corona de espinas para practicarles una inyección fulminante. Dunbabin añade que dicha inyección es solo fatal para esta especie y totalmente inofensiva para el resto.

Salvando al mundo del cambio climático

Mientras que los científicos de la QUT se aferran a la robótica para eliminar a los depredadores de arrecifes, un investigador del Instituto de Ciencia Marina de Sydney, Daniel Harrison, planea lanzar partículas de sal al cielo que está encima del arrecife, cuyo objetivo es que las nubes absorban estas partículas para que aclaren y en consecuencia, puedan reflejar el calor del sol lejos del océano.

Harrison considera que al hacer este procedimiento, el incremento de las temperaturas puede retrasarse por 10 o 20 años.

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