En la actualidad, el promedio de vida de los seres humanos ronda los 79 años; sin embargo, de acuerdo a algunos estudios, casi medio millón de personas en todo el mundo tienen más de 100 años.

En este sentido, el ser humano tiene una esperanza de vida mayor a la de especies genéticamente relacionadas, como los primates, lo que ha llamado la atención de los científicos, que pretenden determinar las causas de esto.

Sobre esto, gracias a una investigación reciente, se ha descubierto que aproximadamente 25 mutaciones genéticas son las responsables de que la especie humana goce de una esperanza de vida tan elevada.

Longevidad y genética

Para estudiar el envejecimiento, los científicos suelen analizar y comparar la composición genética de organismos de vida corta, como los nematodos.

Igualmente, suele ser frecuente la evaluación de grupos familiares con árboles genealógicos de gran longevidad, rastreando la evolución de los genes.

De esta forma, se han desarrollado conocimientos en torno a la composición genética que garantiza una larga vida; sin embargo, hasta el momento, no se sabe a ciencia cierta por qué los seres humanos pueden tener vidas tan largas, a diferencia de otras especies relacionadas, tales como los gorilas y los chimpancés, que a penas alcanzan los 60 años.

En torno a esto, existen dos teorías explicativas; la primera indica que las diferencias respecto a la esperanza de vida de las diferentes especies depende de sus tasas metabólicas y del proceso de envejecimiento celular.

Por su parte, en segundo lugar, se propone la hipótesis pleiotrópica, desarrollada por el biólogo George C. William, quien plantea que los procesos evolutivos son los responsables de la longevidad de las especies.

Estos planteamientos están basados en el fenómeno de la pleiotropía, proceso a partir del cual genes específicos influyen sobre numerosas características físicas.

Entonces, de acuerdo a esto, si ciertos genes favorecen la longevidad de un organismo, aumentan las probabilidades de que estos se transmitan de generación en generación si le ayudan a alcanzar la edad reproductiva.

Gracias a 25 mutaciones genéticas gozamos de largas vidas

Sobre la base de esto, un grupo de investigadores provenientes del Instituto de Biología Evolutiva, en España, liderados por Arcadi Navarro, se propuso como objetivo identificar las mutaciones genéticas relacionadas a la longevidad y compararlas entre distintas especies.

De esta manera, al identificar la relación estadística entre la esperanza de vida y otras etapas del ciclo vital relacionadas a la salud y a la supervivencia de la especie, los investigadores descubrieron que únicamente 3 especies de primates han aumentando su esperanza de vida al pasar los años.

Específicamente, estas especies se corresponden con los seres humanos y dos especies de macacos.

Teniendo esto en cuenta, se llevó a cabo un análisis de las diferencias en torno a numerosas secuencias de aminoácidos, a partir de lo que se identificaron 25 mutaciones genéticas relacionadas a al aumento de la esperanza de vida, que ocurrieron de forma independiente en cada una de las especies estudiadas.

En particular, de acuerdo a los investigadores, estas mutaciones genéticas están relacionadas a la salud cardiovascular, así como también a los factores de señalización que ayudan a la curación de las heridas y a modificaciones en las vías de coagulación.

Por tanto, los investigadores concluyen que estas 25 mutaciones genéticas nos han permitido, como especie, aumentar nuestra esperanza de vida tal como se ha observado a lo largo de la historia.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que el estudio giró en torno a los productos proteicos de la composición genética, por lo que se recomienda, para futuras investigaciones, tomar en cuenta otros factores que influyen sobre la longevidad, además de establecer comparaciones con otras especies.

Referencia: Biological Processes Modulating Longevity across Primates: A Phylogenetic Genome-Phenome Analysis, (2018). https://doi.org/10.1093/molbev/msy105

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