Las investigaciones en torno a la pérdida de peso no suelen tomar en cuenta la edad como factor importante para analizar el fenómeno. No obstante, siguiendo los resultados de una investigación reciente, la pérdida de peso durante la vejez se ha asociado a problemas importantes de salud.

A medida que las personas envejecen, aumenta el riesgo de bajar de peso debido a la pérdida de los sentidos del gusto y el olfato, además de los problemas digestivos y la disminución de la actividad física en atención a las limitaciones de movilidad.

Adicional a esto, otros problemas típicos de la vejez que pueden aumentar la pérdida de peso giran en torno a los problemas de salud mental, tales como la depresión y la demencia.

En este sentido, las evidencias parecen indicar que la pérdida de peso a largo plazo representa un indicador del riesgo de padecer importantes trastornos de salud en la vejez.

Vejez y pérdida de peso

Para investigar esto, la Doctora Erin LeBlanc, perteneciente al Centro de Investigación en Salud de Kaiser Permanente, en Portland, junto a su equipo de científicos, llevó a cabo un análisis de un estudio de fracturas por osteoporosis en el que se tomaron en cuenta datos de la historia clínica de los pacientes, tales como el peso, la edad y otros, durante 20 años..

En este sentido, el objetivo principal era evaluar la asociación ente la pérdida o ganancia de peso durante los 20 años que duró dicho estudio y la salud de los pacientes.

De esta forma, al igual que en el estudio anterior, los investigadores encontraron que la pérdida de peso a largo plazo en mujeres mayores es un indicador del riesgo de enfermarse.

En otras palabras, la pérdida de peso está asociada a un deterioro significativo en el funcionamiento de las mujeres mayores a 65 años.

En particular, se observó que la tasa de pérdida de peso durante los 20 años que duró el estudio está relacionada directamente al deterioro cognitivo y al desarrollo de demencia en mujeres que lograron sobrevivir luego de los 80 años.

De hecho, los investigadores descubrieron que por cada 22 libras de peso perdido en 20 años, aumentaban en un 23% la probabilidades de morir y en un 52% las probabilidades de fracturarse la cadera.

Adicionalmente, se descubrió que la pérdida de peso, tanto leve como moderada, en este mismo período temporal, está relacionada a un 74% más de riesgo de morir y a un deterioro en las funciones cognitivas, en comparación con aquellas que no habían perdido peso.

En atención a esto, los investigadores concluyen que la pérdida de peso a largo plazo aumenta las probabilidades de sufrir un deterioro de salud significativo durante la vejez.

Por lo tanto, resaltan la importancia de prestar más atención a las condiciones de salud de las personas que tienen más de 80 años y que, además, han experimentado pérdidas de peso.

Finalmente, se recomiendan investigaciones adicionales en las que se tengan en cuenta otros elementos que pudiesen tener incidencia sobre el fenómeno, tales como los factores sociales, ambientales y físicos que pueden influir sobre la salud y el bienestar de los ancianos.

Referencia: Long‐Term Weight Trajectory and Risk of Hip Fracture, Falls, Impaired Physical Function, and Death, (2018). https://doi.org/10.1111/jgs.15532

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