La circulación sanguínea en los organismos es un proceso cerrado, puesto que la sangre circula por el interior de un sistema extenso de conductos llamados vasos sanguíneos; asimismo, los vasos sanguíneos pueden ser de tres tipos.

En primer lugar, se encuentran las arterias, que representan los vasos sanguíneos de mayor magnitud, encargados de llevar la sangre que sale del corazón hacia las diferentes partes del organismo.

En segundo lugar, las venas transportan la sangre desde los órganos hasta el corazón y, en tercer lugar, los capilares, que son los vasos sanguíneos más finos, que permiten la filtración de la sangre hacia las células y de los desechos de estas hacia la sangre.

Al respecto, un grupo de investigadores del Biozentrum de la Universidad de Basilea, ha logrado describir exhaustivamente el proceso de formación de los vasos sanguíneos.

Científicos observan en vivo y directo la formación de los vasos sanguíneos

Así se ve el desarrollo de los vasos sanguíneos de un embrión de dos días de pez cebra; en magenta, se observan las células endoteliales y, en azul, las células de sangre. Créditos: University of Basel, Biozentrum.

En líneas generales, el proceso de formación de vasos sanguíneos depende de la capacidad de las células vasculares para transportarse, al tiempo que se mantienen conectadas entre sí, de forma que estos conductos se desarrollan sin derramar sangre.

El descubrimiento estuvo a cargo del Profesor Markus Affolter, quien, junto a un equipo de investigadores, utilizó peces cebra a fin de observar el proceso de formación de los vasos sanguíneos.

Específicamente, la transparencia de estos peces durante su etapa embrionaria le permitió a los investigadores observar y desarrollar imágenes de alta resolución en vivo y directo durante el proceso de formación de los vasos sanguíneos.

De esta forma, se observó que, durante el proceso, las células endoteliales se van transportando unas sobre otras hasta formar un capilar, reorganizándose de forma continua en el vaso recién desarrollado.

En otras palabras, los investigadores descubrieron que las células endoteliales migran dentro de los brotes de los vasos sanguíneos en tanto siguen conectadas las unas con las otras puesto que, de otra forma, se producirían hemorragias durante el proceso.

Los vasos sanguíneos se desarrollan como una cremallera

Así se ven las células endoteliales bajo el microscopio.

En la etapa embrionaria, los vasos sanguíneos se van desarrollando de forma simultánea en varios lugares del organismo; posteriormente, se conectan y forman una red compleja.

El elemento más importante dentro de este proceso son las células endoteliales, que van migrando en grupos desde un vaso para formar otros.

Cuando ocurre esta reorganización, es de suma importancia que estas células se alarguen y se mantengan unidas, tal como se mencionó anteriormente, siendo la proteína de adhesión llamada VE-cadherina y el esqueleto celular, lo que garantiza esta unión.

En particular, el esqueleto celular asegura que las células se alarguen, mientras que la VE-cadherina ancla las protrusiones de una célula a las células vecinas.

Posteriormente, una proteína adicional es la encargada de estabilizar esta unión celular, de forma que sea posible que las células se muevan mientras permanecen conectadas hasta formar los vasos sanguíneos.

Al respecto, los investigadores afirman que el proceso funciona tal como lo hacen las cremalleras, en la medida en la que la célula se va moviendo, el espacio entre el resto de las células endoteliales adyacentes se va cerrando.

Finalmente, los investigadores concluyen que las características de este proceso permiten garantizar la plasticidad y estabilidad de los vasos sanguíneos, evitando daños durante su desarrollo y respondiendo a las diferentes condiciones del organismo.

Referencia: Junction-based lamellipodia drive endothelial cell rearrangements in vivo via a VE-cadherin-F-actin based oscillatory cell-cell interaction, (2018). https://doi.org/10.1038/s41467-018-05851-9

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