En rojo, se señala la amígdala.

Desde sus inicios, los investigadores se han trazado el objetivo de entender las emociones humanas, especialmente, su localización y funcionamiento a nivel neuropsicológico. Así, una de las teorías que más fuerza han cobrado en el campo de las neurociencias, es la que plantea que el centro del miedo se localiza en la amígdala cerebral.

En particular, la amígdala es una estructura cerebral que se encuentra a nivel subcortical, en la parte interna del lóbulo temporal medial, formando parte del sistema límbico; parte de sus funciones principales incluyen el control emocional y la integración de respuestas de supervivencia.

En este sentido, se considera que la amígdala es el centro del miedo del cerebro, coordinando las respuestas de ataque o huida ante cualquier amenaza.

Sin embargo, de acuerdo a una investigación reciente, llevada a cabo por Lisa Feldman Barret, adscrita al Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts, la amígdala no es necesaria para experimentar sentimientos de miedo.

Las emociones forman parte de una red neuronal de integración

El objetivo principal de la investigadora era comparar dos aproximaciones en torno a la localización de las emociones a nivel cerebral.

Por un lado, se plantea que existe el enfoque de ubicación, que defiende la idea de que cada emoción se corresponde, de forma consistente y específica, a una región cerebral distinta, siendo este enfoque desde el cual se propone que la localización del miedo a nivel cerebral se concentra en la amígdala.

Mientras tanto, por otro lado, existe el enfoque construccionista psicológico, desde el que se expone que las emociones se experimentan a través de redes cerebrales generales, sin localización específica.

Para cumplir con el objetivo, se llevó a cabo una investigación meta-analítica, en la que se incluyeron numerosas investigaciones neurocientíficas sobre las emociones.

De esta manera, se encontró que no hay suficientes evidencias que permitan afirmar con total seguridad la existencia de localizaciones específicas a nivel cerebral para cada emoción particular.

Más bien, todo parece indicar que existen conjuntos de regiones cerebrales que interactúan en conjunto, involucrándose en procesos psicológicos que se activan durante las experiencias emocionales.

La amígdala forma parte de la red, más no es el centro principal

Según lo que parece, las emociones se experimentan a partir de redes neuronales integradas, no en áreas específicas.

Teniendo esto en cuenta, de acuerdo a la investigadora, las neuronas que componen la amígdala cerebral, tienen cierta contribución en cuanto a los sentimientos del miedo, pero no son el centro responsable de esta emoción, tal como se le presenta frecuentemente.

En este sentido, tal parece que esta área del cerebro funciona como una especie de monitor sensible al contexto que permite aprender patrones en torno a amenazas y recompensas que se presentan en la vida cotidiana.

Así, al revisar múltiples investigaciones, dentro de las que se incluían estudios de neuroimagen, Barret llegó a la conclusión de que las experiencias de miedo no están realmente asociadas a la activación de la amígdala, sino que, las emociones son integradas por diversas regiones del cerebro al mismo tiempo.

En este sentido, en lugar de ser el centro principal del miedo, de acuerdo a la investigadora, una de las funciones de la amígdala implica prestar atención a señales particulares del contexto para promover reacciones particulares, tal como el aspecto de los ojos de otras personas ante las interacciones sociales.

De hecho, se plantea que la amígdala tiene como función principal monitorear y gestionar el aprendizaje a nivel cerebral, de forma que sea posible anticipar las necesidades del organismo para satisfacerlas antes de que se presenten.

Por tanto, se puede concluir que el papel de la amígdala cerebral como centro principal de las respuestas del miedo, no tiene suficientes evidencias que funcionen como respaldo. Más bien, es bastante probable que forme parte de una red de integración neuronal responsable de las emociones.

Referencia: The brain basis of emotion: A meta-analytic review. https://www.doi.org/10.1017/S0140525X11000446

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