Aunque los agujeros negros se distinguen por ser los destructores más voraces del cosmos, un reciente estudio sugiere que bajo ciertas condiciones, ese poderío puede tener un efecto inverso y reanimar a una estrella muerta, al menos por unos instantes.

Un equipo de astrónomos realizó simulaciones por computadora para determinar qué sucede cuando un cadáver estelar, conocido como enana blanca, pasa cerca de un agujero negro intermedio, es decir, con una masa que se encuentra entre 1.000 y 10.000 veces la masa de nuestro sol.

Enana blanca

Contextualizando, una enana blanca es una estrella que se encuentra en etapa final de su vida. La mayoría de las estrellas como nuestro propio Sol, comienzan a arder, pero después de que agotan todo su combustible gaseoso comienzan a hincharse en tamaño, convirtiéndose en un gigante rojo, que eventualmente pierde gran parte de su masa y luego se derrumba aún más para crear una enana blanca.

Aunque el colapso final de las estrellas más grandes a veces termina en una supernova, la mayoría de las estrellas más pequeñas simplemente terminan como enanas blancas: cuerpos inertes y superdensos del tamaño de un planeta que ya no pueden crear la fusión. Después de eso, pasan el resto de su vida enfriándose.

Ondas gravitacionales

Los investigadores determinaron que la poderosa gravedad del agujero negro puede estirar y distorsionar las entrañas inertes de una estrella enana blanca tan dramáticamente, que los procesos de fusión nuclear pueden reactivarse, al menos por unos segundos; de este modo el destructor de mundos alimenta la chispa de la vida.

Estos eventos, conocidos como disrupción mareomotriz (TDE, por sus siglas en inglés), también pueden generar ondas gravitatorias, las ondas en el espacio-tiempo predichas por Albert Einstein hace un siglo y detectadas directamente en el año 2015 por el Observatorio de Ondas Gravitacionales del Interferómetro Láser (LIGO).

Simulación computarizada de una estrella enana blanca pasando cerca de un agujero negro de masa intermedia.

De acuerdo a los investigadores, más allá de la perspectiva de revivir temporalmente estrellas muertas, captar señales de uno de estos eventos resulta muy prometedor. Estos resultados sugieren una posible forma de obtener un mejor manejo de los agujeros negros de tamaño mediano, que han demostrado ser sorprendentemente difíciles de estudiar.

Señales prometedoras

Los astrónomos han encontrado muchos agujeros negros “pequeños” y se sabe que en el corazón de la mayoría, si no de todas, las galaxias, acechan agujeros negros supermasivos que contienen millones o miles de millones de masas solares.

Pero sus primos intermedios han permanecido esquivos hasta la fecha. Sin embargo, los investigadores afirman que poder detectar las ondas gravitacionales de un TDE ayudaría a encontrar y estudiar estos esquivos agujeros negros.

El investigador Patrick Christopher Fragile, profesor de física y astronomía en el Colegio de Charleston y coautor del estudio, se refirió al alcance del estudio y comentó:

“Es importante saber cuántos agujeros negros intermedios existen, ya que esto ayudará a responder a la pregunta de dónde provienen los agujeros negros supermasivos. Encontrar agujeros negros de masa intermedios a través de los eventos de interrupción de las mareas sería un avance tremendo para la ciencia cósmica”.

Referencia: Relativistic Tidal Disruption and Nuclear Ignition of White Dwarf Stars by Intermediate Mass Black Holes. ArXiv, 2018. https://arxiv.org/abs/1808.05664v1

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