Para medir el tiempo, la sociedad ha adoptado, a modo de contrato social, el uso del reloj, de forma que coordinamos nuestras actividades según la hora que marcan estos dispositivos. No obstante, a nivel cerebral, percibimos el tiempo de forma distinta.

En otras palabras, la percepción del tiempo en relación a nuestros recuerdos y experiencias se basa en un tipo de temporalidad distinta a las horas que marca el reloj.

A lo largo de la evolución, el ser humano y el resto de los organismos vivos, hemos desarrollado relojes biológicos que nos permiten controlar el paso del tiempo.

Esto depende de algunos indicadores que pueden ser externos, como el aumento y la disminución de la luz del día con respecto al ciclo circadiano.

Por su parte, otros indicadores son más internos, tal como las células del tiempo del hipocampo que pueden formar señales en cadena que rastrean el tiempo hasta 10 segundos con total precisión.

No obstante, las escalas temporales que el cerebro emplea para registrar nuestras memorias y experiencias, las cuales pueden ir de segundos a minutos u horas, hasta el momento, continuaban siendo un misterio.

Un reloj neuronal organiza nuestras experiencias

Nuestra percepción del tiempo se basa en una temporalidad distinta a las horas que marca el reloj.

Respecto al tema en cuestión, recientemente, un grupo de investigadores del Instituto Kavli de Neurociencias de Sistema, en Noruega, dirigidos por el Profesor Edvard Moser, premio Nobel y director de la mencionada institución, reportó el descubrimiento de una red de células cerebrales asociadas a nuestro sentido del tiempo en relación a los recuerdos y las experiencias.

De esta manera, al registrar la actividad de un conjunto de células cerebrales, los investigadores descubrieron una fuerte señal de codificación del tiempo en el interior del cerebro.

Al respecto, los científicos explican que la red no codifica el tiempo de forma explícita, sino que lo hace de forma subjetiva dependiendo del flujo continuo de las experiencias.

En este sentido, el reloj neuronal opera organizando las experiencias en secuencias ordenadas del tiempo, lo que da a lugar a la percepción del tiempo subjetivo.

Por tanto, nuestros recuerdos son el resultado del tiempo subjetivo generado y medido por el cerebro.

Células especializadas en la percepción del tiempo

El proceso de percepción espacial a nivel cerebral ha sido ampliamente estudiado, sin embargo, no ocurre lo mismo con la percepción del tiempo.

Así, los investigadores, inspirados por las investigaciones en torno a la percepción espacial, se dedicaron a estudiar la corteza entorrinal lateral, ubicada al lado de la corteza entorrinal medial, donde se ubican las celdas de cuadrícula que codifican el espacio.

No obstante, al hacerlo, se observó que las señales cambiaban constantemente, sin mostrar ningún tipo de patrón para la actividad celular.

De esta manera, llegaron a la conclusión que el tiempo de percibe como un proceso no equilibrado, siempre único y cambiante, por lo tanto, de ser esta la red encargada de la codificación del tiempo, la señal debería cambiar constantemente para registrar las experiencias como recuerdos únicos.

Al respecto, lse infiere que la configuración de patrones únicos en la señal implica un alto nivel de plasticidad, lo que demuestra que esta estructura cerebral está relacionada con la percepción del tiempo en cuando a experiencias y recuerdos.

En relación a esto, los investigadores explican que la percepción del tiempo, es tanto lineal como cíclica, dándole la razón tanto a filósofos como a físicos, puesto que las señales en esta red de codificación toman muchas formas dependiendo de la experiencia.

El patrón de señalización del tiempo depende de las experiencias

La percepción del tiempo a nivel cerebral depende de las experiencias.

Para demostrar sus planteamientos, los investigadores diseñaron un experimento de dos fases. En la primera, se introdujo una rata en una jaula en la que tenía varias posibilidades de acción, pudiendo correr y vagar libremente por una serie de entornos de espacios abiertos.

Al hacerlo, se demostró que la singularidad de la señal de tiempo sugiere que la rata tuvo un buen registro del tiempo y de la secuencia de los eventos a lo largo de las dos horas que duró el experimento, pues gracias al registro de la señal de la red de codificación del tiempo fue posible rastrear con exactitud el momento en el que se produjeron varios eventos durante esta fase.

Por su parte, en la segunda fase, se realizó una tarea más estructurada, restringiendo las experiencias de la rata al entrenarla para seguir pedazos de chocolate mientras recorría un laberinto.

Así, se observó la señal de la codificación del tiempo cambiando el carácter de secuencias únicas en el tiempo a patrones repetitivos y superpuestos, lo que implicaba una señalización más precisa y repetitiva, tal como la tarea.

En este sentido, los investigadores concluyen que al cambiar las experiencias, cambia el curso de las señales del tiempo en la corteza entorrinal lateral y, por tanto, se modifica la percepción del tiempo.

Referencia: Integrating time from experience in the lateral entorhinal cortex, (2018). https://doi.org/10.1038/s41586-018-0459-6

Más en TekCrispy