El cerebro humano es uno de los órganos más misteriosos del organismo; en este sentido, a pesar de los grandes avances científicos y tecnológicos, aún queda mucho por develar de este misterioso órgano.

De hecho, hasta la fecha se registran grandes descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro. Ejemplo de ello es una investigación reciente a partir de la cual se descubrió la existencia de una especie de túneles, hasta ahora secretos, que conectan el cráneo con el tejido cerebral.

Conexión directa entre el cráneo y el cerebro

Hasta el momento, se creía que cuando se producía algún proceso inflamatorio en el cerebro, bien sea por un ictus, por meningitis o cualquier otro evento traumático que afecte la masa encefálica, las células del sistema inmunológico se dirigían al cerebro desde el hueso de la tibia o del brazo, a través del torrente sanguíneo.

No obstante, un equipo de investigadores adscritos al Hospital General de Massachusetts, ha descubierto que, a nivel cefálico, existen unos túneles que sirven de conexión entre la médula ósea del cráneo y el tejido cerebral.

Este hallazgo fue posible gracias a la experimentación con ratones de laboratorio, pues, los investigadores, al prestar especial atención al comportamiento de un tipo de células del sistema inmunológico, llamadas neutrófilos, identificaron el mecanismo a partir del cual estas suelen ser las primeras células en llegar al área del cerebro donde se produjo el daño.

¿Qué función cumplen estos túneles?

Sobre el descubrimiento, los investigadores explican que las células innatas del sistema inmunitario reclutadas en sitios donde hay inflamación tienen vidas cortas; además, estas se originan en la médula ósea, la cual se encuentra distribuida a lo largo de los huesos largos y planos.

En este sentido, si bien la producción de medula ósea y la liberación de leucocitos suele aumentar luego de la ocurrencia de algún accidente cerebrovascular, para el momento se desconocía si su actividad aumentaba de forma homogénea a través de todo el sistema hematopoyético.

Por lo tanto, para investigar este fenómeno, los investigadores emplearon un marcador celular en vivo resuelto espectralmente en el cráneo y la tibia de los ratones.

De esta manera fue posible observar que ante accidentes cerebrovasculares e infecciones en el cerebro, los neutrófilos originados en la médula ósea del cráneo tienen más probabilidades de llegar al tejido cerebral adyacente que las células inmunitarias que se originan en la tibia.

En la misma línea, la microscopía confocal de la interfaz entre el cráneo y la duramadre reveló la migración de las células mieloides a través de canales vasculares microscópicos que cruzan la corteza interna del cráneo.

De esta manera, se tienen evidencias sobre la existencia de una interacción local directa entre el cerebro y la médula ósea del cráneo a través de las meninges.

En síntesis, tras marcar con fluidos fluorescentes los neutrófilos producidos tanto en la tibia como en el cráneo, los investigadores observaron que, en caso de algún accidente cerebrovascular, las primeras células inmunitarias en acudir a la inflamación son las procedentes del cráneo.

Finalmente, una observación más detallada de la capa interna del cráneo, que separa la médula de las meninges, permitió el descubrimiento de la existencia de unos canales, desconocidos hasta el momento, que sirven de conexión entre el cráneo y el cerebro, a partir de los cuales se transportan los neutrófilos, incluso, en sentido contrario al torrente sanguíneo.

Referencia: Direct vascular channels connect skull bone marrow and the brain surface enabling myeloid cell migration, (2018). https://doi.org/10.1038/s41593-018-0213-2

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