Las ratas topo lampiñas son animales sumamente curiosos, no solo por su particular aspecto, sino también por su comportamiento; en particular, se ha observado que estos animales comen heces de su reina a modo de preparación para ejercer la maternidad.

Estos roedores, cuyo nombre científico es Heterocephalus Glaber, viven en colonias subterráneas en los desiertos del este de África, donde se dedican a buscar tubérculos, defenderse de los depredadores, reproducirse y cuidar de las crías.

En este sentido, hay un comportamiento de las ratas topo lampiñas que ha desconcertado a los científicos: se ha observado que los miembros femeninos de esta especie potencian su instinto maternal al ingerir heces de la reina de la colonia.

En la mayoría de los mamíferos, el instinto maternal se desarrolla gracias a los cambios hormonales durante el embarazo; sin embargo, esto no ocurre en las hembras subordinadas de las comunidades de ratas topo lampiñas.

El instinto maternal en las ratas topo lampiñas

Las ratas topo lampiñas viven en colonias subterráneas con complejas estructuras sociales.

De acuerdo a una investigación reciente, el instinto maternal de las ratas topo lampiñas se desencadena a partir de la coprofagia; en particular, cuando las ratas topo lampiñas comen excrementos ricos en hormonas de la reina, se convierten en cuidadoras atentas de sus crías.

La investigación estuvo a cargo de Kazutaka Mogi, bióloga de la Universidad Azabu, en Japón, quien, junto a un equipo de científicos, se mostró interesada en la estructura social de las ratas topo lampiñas, pues, tal como las abejas, viven en grandes comunidades donde la reina es la única hembra que se reproduce.

Mientras tanto, los miembros subordinados se ocupan de la crianza de los cachorros, pues nunca llegan a la madurez sexual; en vista de esto, los investigadores se preguntaron cómo es que logran desarrollar instinto maternal en ausencia de hormonas reproductivas.

Así, para investigar el fenómeno, en vista de que la coprofagia es un comportamiento frecuente en estos roedores, los investigadores recolectaron heces fecales de reinas embarazadas y se las dieron a ingerir a un grupo de hembras subordinadas de la especie, tras lo que observaron que se volvieron mucho más receptivas a las necesidades de las crías.

Posteriormente, con el objetivo de estar seguros de que las hormonas en las heces fuesen las responsables de este comportamiento, repitieron el experimento. Entonces, tomaron heces de reinas no embarazadas y les añadieron estradiol, un tipo de hormona reproductiva.

Algunas de las ratas ingirieron estas heces con hormonas añadidas, mientras que otras consumieron estiércol sin hormonas; de esta forma descubrieron que sólo las ratas topo lampiñas que comieron las heces con hormonas se mostraban más maternales con los cachorros.

Adicionalmente, se observó que, luego de que la reina da a luz, los pezones de las subordinadas femeninas suelen agrandarse, a pesar de que por sí mismas no producen hormonas sexuales; sin embargo, las estarían obteniendo del consumo de excremento de la reina, rico en hormonas.

Esto llamó la atención de los científicos pues, si bien está ampliamente demostrado que las hormonas modulan el comportamiento, sus efectos suelen limitarse al organismo que las produce; en este caso, la reina de las ratas topo lampiñas fabrica hormonas para alterar el organismo de sus subordinadas.

Se trataría entonces de una especie de control mental a partir de los excrementos. A partir de esto, los investigadores concluyen que la coprofagia, comportamiento característico de esta especie, va más allá de la nutrición, pues favorece el comportamiento maternal de las subordinadas de forma que se encarguen de las crías de la reina.

Referencia: Responses to pup vocalizations in subordinate naked mole-rats are induced by estradiol ingested through coprophagy of queen’s feces, (2018).  https://doi.org/10.1073/pnas.1720530115

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