La piña es una deliciosa fruta tropical, rica en vitamina C y otros nutrientes que, al incorporarla en nuestra dieta, nos permite gozar de múltiples beneficios.

No obstante, de la piña se desprenden muchos desechos que, si no se aprovechan adecuadamente, pueden generarse consecuencias negativas.

Costa Rica es la mayor productora de piñas a nivel mundial; sin embargo, esto genera, aproximadamente, 4,5 millones de toneladas de residuos anuales provenientes de la cosecha de esta fruta.

En este sentido, los desechos originados de estas cosechas, no se degradan fácilmente, lo que puede ocasionar daños ambientales. La planta de la que se origina la piña está hecha de una celulosa resistente que demora mucho tiempo en biodegradarse.

Por tanto, la mayor parte de estos desechos terminan siendo quemados o depositados en los bosques abiertos, donde los mosquitos y hongos que causan múltiples enfermedades encuentran un entorno perfecto para desarrollarse, gracias a su alto contenido de azúcares.

No obstante, las cáscaras de piña ocultan un gran tesoro de nanomateriales que han estado siendo extraídos y aprovechados por los científicos del Laboratorio Nacional de Nanotecnología de Costa Rica (LANOTEC), los cuales pueden ser utilizados en diversas industrias tales como la farmacéutica, la industria alimentaria e, incluso, en la industria médica.

Fertilizante a base de desechos de piña

Además de nanocelulosa, de acuerdo a los expertos, de los desechos de la piña se pueden obtener micropartículas basadas en sílice tipo roseta, las cuales tienen potencial para reforzar adhesivos utilizados en el campo biomédico; adicionalmente, estos desechos son una fuente de sílice para la producción de fertilizantes naturales.

El descubrimiento de estas propiedades fue hecho por Yendry Corrales-Ureña, quien, al notar las micropartículas basadas en sílice, se mostró entusiasmado, sobre lo que manifiesta:

“Al estudiar la planta y ver sus componentes, luego de hacer la síntesis, descubrimos las rosetas, como flores, que no se deshacían bajo la coacción (…) tuvimos miles de millones de estas estructuras sobrantes”.

En este sentido, los investigadores reportan que estas micropartículas provienen del sílice que la planta de piña procesa por sí misma, lo que le confiere una alta pureza, diferenciándole de las nanoesferas de sílice que son sintetizadas en los laboratorios para diversas aplicaciones.

Sin embargo, estos procesos son costosos y demandan mucha energía; por el contrario, la producción de partículas de sílice a partir de los desechos de la piña representa una opción más económica y ambientalmente factible.

Por tanto, los investigadores plantean que los siguientes pasos en la línea de investigación serán determinar si otras partes de la piña, además de las cáscaras y otros desechos, también tienen nanopartículas de sílice, a fin de desarrollar fertilizantes eficientes que aprovechen estas propiedades de la mencionada fruta.

Referencia: Biogenic silica-based microparticles obtained as a sub-product of the nanocellulose extraction process from pineapple peels, (2018). https://doi.org/10.1038/s41598-018-28444-4

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