La enfermedad diarreica no se ha extinguido. Siete pandemias de cólera se han registrado en la historia moderna y  la última todavía está en curso. El cólera es causado por la ingestión de la bacteria Vibrio cholerae.

Las cepas de esta especie de bacterias son capaces de dañar al huésped debido a la presencia de los llamados factores de virulencia, que permiten al microorganismo colonizar un nicho donde prolifera y causa daño tisular o inflamación sistémica.

La bacteria se encuentra comúnmente en ambientes acuáticos, como océanos, estanques y ríos. Allí, la bacteria ha desarrollado habilidades formidables para asegurar su supervivencia, crecimiento y transmisión ocasional a los humanos.

El cólera es un verdadero sobreviviente

El patógeno del cólera Vibrio cholerae es un verdadero sobreviviente. Esto se evidencia en el truco con el que se protege de las amebas voraces en su hábitat, su depredador natural: la bacteria invade la ameba, se esconde en uno de sus órganos internos para no ser digerida, allí se multiplica y luego abandona la ameba sucumbida.

Un reciente estudio realizado por científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPLF) en Suiza, reveló los mecanismos moleculares que permiten que la bacteria se multiplique y mantenga su escondite en el llamado orgánulo osmotorregulador de la ameba. Además, los investigadores descifraron cómo Vibrio cholerae logra salir nuevamente de la ameba secuestrada.

Micrografía electrónica del patógeno causante de cólera dentro de una ameba acuática.

Los investigadores demostraron que el patógeno utiliza características específicas que le permiten mantener su nicho de replicación intra-améba y finalmente escapar del huésped sucumbido. Varias de estas características, incluidas las enzimas extracelulares y la motilidad, se consideran factores de virulencia menores ya que también juegan un papel en la enfermedad humana.

Campo de entrenamiento

El estudio sugiere que el medio acuático proporciona un campo de entrenamiento para la bacteria, y que la adaptación a los depredadores amebales podría haber contribuido al surgimiento de V. cholerae como un importante patógeno humano.

La investigadora Melanie Blokesch, afiliada al Laboratorio de Microbiología Molecular del Instituto de Salud Global en la Escuela de Ciencias de la Vida de la EPLF y autora principal del estudio, se refirió a los resultados obtenidos y comentó:

“Estamos muy entusiasmados con estos nuevos datos, ya que respaldan la hipótesis de que la presión de la depredación puede seleccionar características específicas que puedan tener un doble papel: en el medio ambiente y dentro de los humanos infectados.”

Los autores del estudio señalan que los resultados indicaron que la adaptación a los depredadores, como la ameba, también desempeña un papel en hacer que la bacteria Vibrio cholerae sea un patógeno peligroso para los humanos.

Referencia: Molecular insights into Vibrio cholerae’s intra-amoebal host-pathogen interactions. Nature Communications, 2018. https://doi.org/10.1038/s41467-018-05976-x

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