Si hay un tema que une a la mayoría de los usuarios de las comunidades en línea –fenómeno casi tan extraño como la alineación de los planetas– es lo molesto que resulta el Spam.

Se entiende por Spam, o correo basura, como todos aquellos mensajes no solicitados o no deseados, provenientes de un remitente desconocido que, generalmente implican algún tipo de anuncio publicitario.

Todos aquellos que tenemos una dirección de correo electrónico, recibimos frecuentemente varios mensajes publicitarios que no deseamos, sobre cosas que realmente no nos interesan. De hecho, se calcula que entre el 60 y el 80% de los correos que se envían diariamente, son Spam.

El ciclo, en líneas generales, funciona de la siguiente forma: las direcciones electrónicas son robadas, compradas o recolectadas en la web, y empieza la fiesta de correo indeseado.

Así, a pesar de que hay personas o empresas que envían un solo mensaje, también puede ocurrir que nos bombardeen intensamente con los mismos correos que casi nadie lee.

De hecho, en la mayoría de las oportunidades, cuando una persona contesta el correo solicitando ser removida de la lista, lo único que hace es confirmar que se trata de una dirección electrónica en uso, empeorando la situación. Por lo tanto, lo más conveniente es no responder nunca un correo no deseado.

No obstante, la historia de esta incomoda forma de hacer publicidad, no deja de ser curiosa. Veamos cómo y en qué momento se popularizó el envío de correos no deseados y más adelante, las razones por las cuales los llamamos Spam.

Esta es la historia del Spam

El 3 de mayo de 1978, Internet fue testigo del nacimiento de un personaje glorioso, pero no particularmente bienvenido; ese día fue enviado el primer correo no deseado.

El remitente de este correo fue Gary Thuerk, también conocido como “El Padre del Spam”. Thuerk era un comerciante de la empresa Digital Equipment Corporation, quien, en la fecha antes mencionada, envió un correo publicitario a 400 de los 2.600 usuarios de ARPAnet, el llamado “primer Internet”, que era financiado por DARPA.

No hay que ser un genio para adivinar que estaba vendiendo algo; en particular, envió una especie de boletín informativo respecto a una serie de jornadas abiertas al público en las que se expondrían computadoras para ser vendidas.

Así se veía el primer correo Spam en la historia.

Las reacciones a este correo fueron mixtas; mientras que, para algunas personas este gesto fue sumamente molesto, otras personas consideraron que se trataba de información importante y no lo tomaron como un gran problema.

De hecho, el mismo Thuerk afirmó que gracias a este correo ganó entre 13 y 14 millones de dólares, producto de la venta de las computadoras, ganándose así el título de ser el “Padre del Spam” y precursor de las técnicas de publicidad en línea.

Asimismo, ese primer correo de Spam fue la inspiración de una rápida ofensiva por parte de las autoridades del gobierno e hizo reflexionar a muchos usuarios de la pequeña comunidad en línea; al respecto, sin saber lo que depararía el futuro, las personas indignadas alegaban que nadie debería poder enviar correos con encabezados tan largos, en independencia del tema que se tratase.

El resto es historia, la estrategia se popularizó hasta los correos no deseados típicos que conocemos actualmente: propuestas de príncipes nigerianos, ofertas engañosas de pastillas para adelgazar y promesas de trabajos -supuestamente- muy sencillos para ganar grandes cantidades de dinero desde casa, entre otros.

Veamos, a continuación, cual es el origen del término que denomina a estos correos no deseados

¿Por qué al correo no deseado le decimos Spam?

La mayoría de las personas creen que los correos no deseados se denominan Spam en referencia al SPAM, ese producto cárnico comercializado por Hormel que suele tildarse como “carne falsa”.

En este sentido, siendo el Spam un bombardeo de mensajes falsos, es totalmente lógico que se establezca esta relación. Sin embargo, este no es el origen real del término.

El verdadero origen del término proviene de una parodia de Flying Circus, de Monty Python, en 1970. En esta puesta en escena, un cliente de un restaurante intenta, con desesperación, pedir algo para comer que no contenga SPAM, para luego darse cuenta que casi todo lo que se ofrece en el menú contiene este producto cárnico.

En el transcurso de esta nefasta cena, un grupo de vikingos interrumpe constantemente con una canción en la que solo dicen: “SPAM, SPAM, SPAM, SPAM, SPAM, SPAM ¡Precioso SPAM! ¡Maravilloso SPAM!”. Veamos esta escena:

Así, lo divertido de la escena son las repetitivas y fastidiosas interrupciones de este grupo de vikingos. A raiz de esto, posteriormente, las primeras personas en establecer la conexión entre la escena repetitiva en torno al SPAM y los correos electrónicos no deseados, fueron los jugadores más asiduos de los juegos de plataforma multiusuario, tal como World of Warcraft.

De esta forma, el término Spam se empezó a usar para hacer referencia a comportamientos repetitivos y molestos tales como inundar la computadora con demasiados datos para colgarla, hacer que los programas creen una gran cantidad de objetos en lugar de hacerlos a mano, o inundar sesiones de chat con montones de textos insertados por programas, tal como lo hacen los bots que conocemos actualmente.

Básicamente, para los años ochenta, cualquier comportamiento que implicase llenar las cuentas de otros usuarios de las plataformas multiusuario, ambientes donde muchas personas compartían en tiempo real, con contenidos digitales no deseados, se denominaba Spam.

Así, ya sea que esté obstruyendo tus arterias –el SPAM- o tu bandeja de entrada –Spam-, el término es ampliamente reconocido por cualquier usuario de alguna plataforma de correos electrónicos, y forma parte de una gran cantidad de conversaciones en la era moderna.

Finalmente, teniendo en cuenta la rapidez con la que la palabra Spam ha ingresado al léxico general, tanto en inglés como en otros varios idiomas, el término se ha incluido en los más reconocidos diccionarios.

Por ejemplo, el término Spam fue incluido en el Diccionario Oxford en inglés en el año de 1998, siendo presentado como un sustantivo que denota una gran cantidad de “mensajes irrelevantes o no solicitados, enviados a través de Internet, por lo general a un gran número de usuarios, con fines de publicidad, phishing, propagación de malware, etc.”.

Así mismo, según este diccionario tradicional, el término Spam también denota un verbo, que es definido como “enviar el mismo mensaje indiscriminadamente a una gran cantidad de usuarios de Internet”.

Y así es como, ese término que usamos frecuentemente para referirnos a los correos no deseados, se convirtió en lo que es actualmente, añadiéndose en el vocabulario de un gran número de personas, de forma que, cuando alguien habla de Spam, hasta el más neófito en el área de la informática sabe de qué es lo que se está hablando.

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