El ejército de Estados Unidos está preparándose ante un eventual conflicto bélico contra un adversario de gran poder cuyas capacidades coincidan con las del país, por lo que un arma letal no es suficiente ante este posible escenario. En este sentido, informes recientes han sugerido que países como Rusia y China podrían interceptar las radiocomunicaciones y usarlas contra las propias fuerzas armadas de EE.UU.

Al parecer, esto está motivando al Pentágono a buscar maneras de evitar dicha interferencia, y una de ellas consiste en retirar completamente el espectro de radiofrecuencias. De momento, las unidades militares de EE.UU son dependientes de redes inalámbricas y radiofrecuencia para comunicarse en el campo de batalla, además de ser la manera más común de compartir datos militares y de inteligencia.

Pero las preocupaciones ante un posible conflicto bélico con Rusia y China han crecido, sobre todo porque estos países pudieran interceptar dichas comunicaciones y engañar a las fuerzas estadounidenses, una acción que se presume Rusia ha desplegado antes.

Por ello, el Pentágono ha comenzado a explorar el uso de sistemas de comunicaciones láser, las cuales son más difíciles de interceptar e interrumpir. En este sentido, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa está trabajando en el uso de sensores y el desarrollo de hardware para enviar y recibir datos de la tecnología óptica de espacio libre, que no requiere de un cable para enviar señales.

Un informe de Business Insider asegura que el Departamento de Defensa otorgó en 2017 cerca de US$ 45 millones para un proyecto de 3 años que consistía en el desarrollo de un sistema de comunicaciones láser para el sector militar. En pocas palabras, el proyecto busca facilitar comunicaciones como las de la tecnología de fibra óptica pero sin usar fibra óptica.

Ahora bien, la red de comunicaciones ópticas del equipo TALON, dirigido por Linda Thomas en Naval Research, pudo enviar mensajes mediante rayos láser a distancias muy parecidas a las de las señales tácticas de radio de la Infantería de Marina estadounidense, cuyo alcance superó los 70 kilómetros.

En este sentido, el sistema que ya ha sido probado por la Naval Research ha transferido datos en un láser infrarrojo altamente confiable y casi imposible de detectar, que está separado del espectro de la frecuencia de radio. Al parecer, tanto China como Rusia han comenzado a desplegar tecnologías similares, todos atentos ante un posible ataque del enemigo para actuar.