Desde que las vacunas se desarrollaron a fines del siglo XVIII, se han utilizado para combatir e incluso erradicar muchas enfermedades mortales. A pesar de algunas preocupaciones de los escépticos, las vacunas han sido ampliamente reconocidas por la comunidad científica y los funcionarios de salud pública como uno de los mayores avances médicos de la era moderna.

Puede haber muchas razones para temer u oponerse a la vacunación. Algunas personas tienen objeciones religiosas o filosóficas. Algunos rechazan la obligatoriedad de la vacunación, mientras que otros les preocupan la seguridad o la eficacia de las vacunas.

Estas preocupaciones han servido de fundamento a un creciente movimiento “anti-vacunas” el cual infortunadamente ha calado en la población. Pero, ¿es realmente esta tendencia responsable del reciente repunte del sarampión y otras enfermedades?

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No sólo el movimiento antivacunación

En la actualidad, un brote de sarampión se está extendiendo por toda Europa, llegando a contabilizar 41.000 casos en los primeros seis meses de 2018. Las autoridades sanitarias manifiestan abiertamente que este alarmante repunte se debe al movimiento contra la vacunación; sin embargo, se trata de un argumento que, si bien puede tener una cuota de veracidad, no refleja otros factores de gran incidencia.

De acuerdo a cifras de Organización Mundial de la Salud, las tasas más altas de la enfermedad se registran en Ucrania, Italia y Grecia. Si bien las estadísticas engloban a la comunidad europea, cada país tiene matices diferenciados que requieren de una revisión individual.

Mala gestión, exclusión social, guerras

Italia enfrenta una de sus peores epidemias de sarampión en los últimos años, con 4.885 casos desde inicios del 2017; pero basta con profundizar un poco en los casos reportados para notar que han sido décadas de mala gestión de la sanidad pública, y no el movimiento antivacunas, lo que mayor influencia ha tenido en el repunte de la enfermedad.

El caso de Grecia, el país con la mayor tasa de afectados de la región,  revela que la exclusión social es un factor decisivo en la prevalencia del sarampión. Por su parte, en Francia, ha sido una vacunación incompleta aunada a una vacuna de eficacia menguante, protagonistas en el repunte de la enfermedad en el país, ciertamente fundamentos que nada tienen que ver con la antivacunación.

Pero el caso de Ucrania resalta con sus 28.185 afectados y 13 muertes. La república exsoviética ha vivido enfrentamientos bélicos que generaron una gran escasez de vacunas. Si bien el gobierno ha realizado esfuerzos para restaurar los niveles recomendados de inmunización poblacional que presentaba el país, la larga interrupción en las inmunizaciones, ha dejado huellas que no son fáciles de superar.

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Nuevamente, ha sido el efecto de la guerra el gran promotor del repunte del sarampión en la nación.

Si bien no aplaudimos al movimiento antivacunas, al punto de considerarlo como una de las muestras más representativas de la estupidez humana, no se pueden ocultar otros factores de peso que entran en juego al momento de analizar las causas del repunte del sarampión en el continente europeo.

Referencias:

Impact of vaccination programs against measles, varicella and meningococcus C in Italy and in Tuscany and public health policies in the last decades. Journal of Preventive Medicine and Hygiene, 2018. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6069400/

Ongoing measles outbreak in Greece related to the recent European-wide epidemic. Epidemiology & Infection. 2018. https://doi.org/10.1017/S0950268818002170

Measles outbreak linked to insufficient vaccination coverage in Nouvelle-Aquitaine Region, France, October 2017 to July 2018. Eurosurveillance, 2018. https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2018.23.30.1800373

Ukraine restores immunization coverage in momentous effort to stop measles outbreak that has affected more than 12 000 this year. World Health Organization, 2018. https://goo.gl/5b5jsm

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