Una experiencia de realidad virtual va más allá de simplemente recrear las imágenes en un nuevo set tecnológico, debe suponer la total inmersión del espectador y presentar una vivencia que marque la diferencia.

La adaptabilidad ha sido uno de los principales temas de discusión con respecto a la inclusión de la realidad virtual en la industria de los videojuegos, encontrar el elemento diferenciador que haga un juego exclusivo para realidad virtual.

El mismo argumento se debate en el mundo de la música, una industria que ha sufrido gran variedad de cambios desde principios del segundo milenio. El paso de lo analógico a lo digital en la música ha llevado a muchas empresas y artistas a replantearse sus estrategias.

Reimaginar la industria musical con la realidad virtual

Dado que los artistas ya no viven de sacar discos ni de sonar en la radio  –o al menos no como solía ser antes, por la digitalización de la música–, los conciertos representan una de las mayores fuentes de ingresos de los músicos y artistas, pero las presentaciones tampoco son como las de antes.

Muchos artistas han buscado innovar en la manera de entregar su música a sus fanáticos y algunos se han ido por la realidad virtual para ofrecer opciones más tecnológicas a sus fanáticos, tales han sido los casos de Ariana Grande y Snoop Dogg, sin embargo, se han limitado a hacer versiones de sus presentaciones grabadas para que el espectador las vea en un set de realidad virtual.

En cambio, hay otros artistas como la cantante Imogen Heap que implementan la tecnología en su hacer diario para llevar experiencias totalmente diferentes a sus fanáticos, de reimaginar los conciertos.

En una colaboración con la compañía californiana TheWaveVR, el espectador se coloca un set de realidad virtual Oculus para trasladarse a un modelo de la casa de la infancia de Imogen Heap, y mientras canta, el espectador camina, saluda y habla con otros asistentes al concierto, representados en avatares de animales como zorros o conejos. Y además, no se ve a Imogen Heap cantando, sino un holograma de ella en tercera dimensión.

Para la empresa TheWaveVR, los dos enfoques que buscan abordar con la realidad virtual en los conciertos para convertirlos en una categoría totalmente diferente son tener elementos visuales que no puedes ver en un show real y una verdadera experiencia social.

Una manera de acercar fronteras

Otras de las ventajas que tiene la realidad virtual en la industria musical es que permite acercar al artista con su audiencia sin necesidad de trasladarse físicamente, pero claro, ofreciendo algo muy diferente que una simple presentación satelital.

TheWaveVR comentó su experiencia con el artista iraní Ash Koosha, quien no pudo ir a Estados Unidos a presentarse por el bloqueo de viajes que impuso Donald Trump.

“Lo dejamos presentar su show por primera vez a una audiencia estadounidense que estuvo expuesta a este tipo de arte completamente diferente, tanto musical como visualmente”, narró el director ejecutivo y cofundador de TheWaveVR, Adam Arrigo. “Pensamos que puede acercar fronteras, eso es lo más emocionante”, agregó.