Es bien sabido que después de ir al baño, debemos lavarnos las manos; sin embargo, de acuerdo a numerosas investigaciones, tan solo un 67% de las personas cumplen esta regla.

El baño es uno de los lugares más contaminados que existen en nuestro hogar; de hecho, se dice que cada viaje al baño es una aventura a la tierra de los gérmenes; por lo tanto, para mantener un buen estado de salud, es necesario que lavemos nuestras manos cada vez que vayamos al baño.

En este sentido, los baños pueden ser focos infecciosos importantes, teniendo en cuenta que allí pueden encontrarse peligrosas bacterias que se transfieren de las heces y la orina. Entonces, si esos gérmenes están en nuestras manos y nos tocamos la cara, es bastante probable que adquiramos alguna enfermedad.

¿Qué ocurre si no nos lavamos las manos luego de usar el baño?

Las heces humanas contienen patógenos tales como E. coli, Shigella, Streptococcus, hepatitis A y E, entre otros, los cuales pueden sobrevivir bastante tiempo en el baño hasta que, producto de una mala higiene, entran en contacto con nuestro organismo y se produce una infección.

Otra enfermedad que puede adquirirse al tocar la superficie del baño y omitir el lavado de manos, es el norovirus, un padecimiento muy contagioso que es el responsable de la intoxicación alimentaria más frecuente y causa vómitos, diarrea, náuseas y dolor de estómago.

Adicionalmente, los baños albergan otros microbios y bacterias como el Staphylococcus, que, al infectar el tejido, ocasiona forúnculos, abscesos e infecciones cutáneas. Peor aún, los baños, especialmente los públicos, son un foco infeccioso de muchas cepas diferentes de bacterias resistentes a los antibióticos.

En la misma línea, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, las medidas deficientes de higiene pueden favorecer el desarrollo de cuadros diarréicos, los cuales matan aproximadamente a 525.000 niños menores de cinco años anualmente.

Por tanto, es importante evitar el contacto directo, en la medida de lo posible, con la superficie de los baños, además de mantener una rutina estricta de lavado de manos.

Lavarse las manos puede salvar miles de vidas

Desde 1.800 se ha vinculado el lavado de manos con una reducción de las tasas de infección; esto fue notado por el Doctor Ignaz Semmelweis, cuando, al darse cuenta de que luego del manejo de cadáveres, los médicos no se lavaban las manos para atender a las pacientes en la sala de maternidad, por lo que aumentaban las muertes e infecciones de las madres.

En vista de esto, el Doctor instituyó la regla de lavarse las manos regularmente con cloro, lo que se tradujo en una reducción importante en las tasas de mortalidad.

En la misma línea, durante la Guerra de Crimea, la enfermera Florence Nightingale promovió la regla de lavarse las manos en el hospital donde trabajaba, a partir de lo que se observó una disminución de dos tercios en las tasas de mortalidad entre los pacientes.

De esta manera, los expertos aseguran que el adecuado lavado de las manos puede reducir las tasas de mortalidad por diarrea a la mitad, salvando a más de un millón de vidas, tanto de adultos como de niños, anualmente.

Asimismo, lavarse las manos de forma regular reduce los riesgos de desarrollar infecciones respiratorias hasta en un 16%.

Así es como debemos lavar nuestras manos

Constantemente estamos en contacto directo con gérmenes y bacterias peligrosas, especialmente luego de ir al baño; en vista de esto, lavarse las manos ayuda a detener la propagación de levaduras, virus y bacterias.

Hay muchas formas de lavarse las manos; de hecho, siguiendo el consejo de los expertos, hasta enjuagarse las manos únicamente con agua, sin usar jabón, puede ayudar a combatir algunos agentes altamente infecciosos.

Sin embargo, la mayoría de las veces se requiere un lavado más riguroso; sobre lo que se recomienda usar jabón y hacer espuma por al menos 20 segundos, prestando especial atención al espacio que está debajo de las uñas.

Por último, es importante secarse bien las manos, ya que las manos mojadas transfieren más gérmenes y bacterias que las secas. Así, al seguir esta rutina de lavado de manos regularmente, es posible disminuir las probabilidades de adquirir un resfriado, intoxicarse o padecer de trastornos gastrointestinales.

Referencias:

  1. Effect of washing hands with soap on diarrhoea risk in the community: a systematic review. https://doi.org/10.1016/S1473-3099(03)00606-6
  2. Presence of human noroviruses on bathroom surfaces: a review of the literature. https://doi.org/10.1080/09603123.2015.1135312