Muchos describen el lado negativo del comercio con criptomonedas como vulnerable a ataques de hackers, ransomware o incluso atentados de robos millonarios que han dejado a miles en la quiebra; sin embargo, no todas las pérdidas ocurren por las mismas razones, como es el caso del inversionista Pete Roberts, quien cuenta que perdió $23.000 dólares ahorrados gracias al declive del mercado de las criptomonedas.

Existe un alto riesgo de perderlo todo cuando se invierte en un mercado que posee gran volatilidad. Para Roberts, quien al momento de efectuar su inversión de US$23.000 el pasado invierno del 2017, el impacto de la caída de las criptomonedas lo dejó en la devastación. Según sus declaraciones:

Yo también quedé atrapado en el temor de perderme la oportunidad de efectuar una inversión y hacerme de unos cuantos dólares; pero las pérdidas me dejaron prácticamente en bancarrota.

Y como Roberts, cientos de otros inversionistas han quedado hipnotizados por la promesa de altas tasas de retorno por una pequeña inversión, algo característico de los mercados inflacionarios.

Recordemos que durante el cuarto trimestre del 2017 el valor de la criptomoneda referencial, el bitcoin (BTC), incrementó a casi US$20.000 y desde entonces su precio sólo ha ido en declive y a una velocidad considerable.

Otro desafortunado ejemplo de pérdidas lo obtenemos de una profesora de Seúl (Corea del Sur), quien invirtió $90.000 dólares, retirados de su seguro social, sólo para terminar con una baja de 90%.

Un caso similar fue reseñado por un usuario en Reddit, conocido como ‘CryptoHomie’, quien relató su desafortunada historia de deudas, cuando tras pedir un préstamo bancario por $139.500 dólares para comprar criptomonedas durante finales del 2017, quedó fuertemente endeudado gracias a la caída de los precios del mercado descentralizado.

Tal vez la problemática de las criptomonedas no se enfoque sólo en su volatilidad, sino al efecto que genera en los millones de inversionistas alrededor del mundo. Hoy en día, muchos organismos oficiales alertan sobre los riesgos que generan las inversiones con monedas digitales, especialmente a falta de un marco legislativo conciso que proteja a los consumidores.