Karin Michels, la Directora del Instituto de Prevención y Epidemiologia Tumoral de la Universidad de Freiburg y Profesora de Salud Pública en Harvard, ha creado un escándalo en las redes gracias a una conferencia en la que asegura que el aceite de coco, contrario a lo que se cree comúnmente, es nocivo para la salud.

Durante la conferencia, cuyo título es “Aceite de coco y otros errores nutricionales”, la profesora ha dejado bastante claro que, en su opinión, el aceite de coco no es saludable, por lo que no debería incluirse dentro de las recomendaciones dietéticas habituales.

Aún más, en su charla de 50 minutos, disponible en YouTube, deja entrever argumentos tales como: “el aceite de coco es veneno puro (…) es uno de los peores alimentos que se pueden consumir”.

Al respecto, alega que no existen estudios científicos reales que avalen los supuestos beneficios para la salud que pueden obtenerse del aceite de coco; más bien, argumenta que este alimento es incluso más peligroso que la manteca de cerdo, pues está compuesto, casi exclusivamente, de ácidos grasos saturados, que pueden obstruir las arterias coronarias y producir enfermedades cardiovasculares.

En este sentido, manifiesta que es sencillo identificar las grasas que tienen cantidades excesivas de ácidos grasos saturados, pues solo basta comprobar que permanecen sólidos a temperatura ambiente, como la mantequilla, la manteca de cerdo y el aceite de coco.

Aún más, la cualidad de “superalimento” del aceite de coco ya había sido cuestionada y puesto en tela de juicio luego de que la Asociación Estadounidense del Corazón actualizara sus pautas y recomendaciones para una vida sana, sugiriendo que las personas debían evitar los ácidos grasos saturados que se encuentran en el aceite de coco.

¿Es realmente nocivo el aceite de coco?

Los expertos recomiendan consumir grasas con ácidos grasos insaturados, tal como el aceite de oliva y, al mismo tiempo, sugieren consumir con extrema moderación los ácidos grasos saturados, como los mencionados anteriormente; no obstante, esto aún es un tema controversial para los científicos.

De acuerdo a los expertos, las grasas saturadas son ácidos grasos que no contienen dobles enlaces a nivel molecular, cuya función principal es proporcionarle energía al organismo y mantener en buen estado la piel y el cabello, además de permitir la absorción de vitaminas liposolubles, como las vitaminas A, D, E y K.

No obstante, las grasas saturadas aumentan los niveles de colesterol LDL o, como se le conoce popularmente, colesterol malo, lo que implica un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares; por lo tanto, se recomienda que su consumo no supere el 10% de las calorías totales al día.

Por otro lado, existen investigaciones que contradicen estos planteamientos. Por ejemplo, siguiendo los resultados de un estudio, las personas que consumen regularmente productos lácteos altos en grasa, con un alto contenido de ácidos grasos saturados, como la leche entera y el queso, no tienen un mayor riesgo de morir por enfermedades del corazón o enfermedades asociadas, al compararlo con personas que evitan dichos productos.

En la misma línea, en otra investigación en la que se tomaron en cuenta datos de 135.000 personas provenientes de 18 países distintos, se observó que el alto contenido de grasas y el bajo consumo de carbohidratos se asocia con un 23% menos de riesgo de muerte.

Teniendo esto en cuenta, no se trata de eliminar completamente las grasas saturadas de nuestra alimentación, sino de aprender a disfrutarlas con moderación. En este sentido, la principal recomendación es no excederse con el aceite de coco, ni con otra fuente de grasas saturadas.

Referencias:

  1. Serial measures of circulating biomarkers of dairy fat and total and cause-specific mortality in older adults: the Cardiovascular Health Study, (2018). https://doi.org/10.1093/ajcn/nqy117
  2. Associations of fats and carbohydrate intake with cardiovascular disease and mortality in 18 countries from five continents (PURE): a prospective cohort study. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(17)32252-3
  3. Saturated Fats Compared With Unsaturated Fats and Sources of Carbohydrates in Relation to Risk of Coronary Heart Disease. https://www.doi.org/10.1016/j.jacc.2015.07.055