Se observó que los patógenos que afectan a la pulga de agua son más infecciosos cuando se desarrollan a altas temperaturas.

De acuerdo a una investigación reciente, los patógenos que se desarrollan dentro de organismos expuestos a altas temperaturas producen descendientes que, potencialmente, pueden causar peores infecciones en comparación con aquellos que se desarrollaron a bajas temperaturas.

En otras palabras, se ha encontrado que los patógenos que se incuban a temperaturas más altas son más infecciosos, lo que tiene importantes implicaciones sobre la gravedad de la propagación de epidemias y plagas que atacaran a las cosechas en el futuro; todo esto debido al cambio climático.

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En este sentido, según Spencer Hall, una Profesora del Departamento de Biología de la Universidad de Indiana, en Bloomington, el cambio climático puede producir, en el futuro, agentes patógenos mucho más infecciosos que los actuales.

Adicionalmente, de acuerdo a los investigadores, si las condiciones ambientales afectan la gravedad de las infecciones, estaríamos ante la presencia de una amenaza potencial que pudiese afectar a animales, plantas y personas por igual, lo que no está siendo tomado en cuenta por los modelos climáticos que buscan predecir las amenazas del calentamiento global.

A fin de investigar este fenómeno, los científicos tomaron muestras de pulgas de agua en tres lagos de agua dulce ubicados en el sur de Indiana. Las pulgas de agua, también llamadas Daphnias, son pequeños crustáceos que benefician el ecosistema de los lagos al alimentarse de algas.

Sin estos pequeños crustáceos, los lagos se degradarían rápidamente, pues no existiría forma de controlar el crecimiento de las algas.

Asimismo, las pulgas de agua son vulnerables a la infección de un hongo patógeno llamado Metschnikowia, que se reproduce en su interior hasta matar al huésped y salir de su cuerpo para infectar a las siguientes generaciones.

De hecho, según lo observado, en un solo otoño pueden producirse entre 6 y 10 generaciones de esporas de este hongo patógeno que afectarían hasta un 60% de las pulgas de agua.

De esta manera, a partir de experimentos de laboratorio, los investigadores descubrieron que los hongos eran más infecciosos cuando se desarrollaban a altas temperaturas.

En la misma línea, tras una investigación de campo para contrastar los resultados obtenidos en el laboratorio, se observó que, tan solo un aumento de 6,5 grados Fahrenheit causaba que estos agentes patógenos tuvieran entre 2 y 5 veces más probabilidades de infectar nuevos huéspedes.

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Adicional a estos resultados, los investigadores proporcionaron un modelo matemático para predecir los efectos del cambio de temperatura sobre la capacidad de los patógenos de volverse más infecciosos, lo que pudiese mejorar otras simulaciones que pretenden anticipar brotes futuros de enfermedades.

Finalmente, los investigadores sugieren que se necesitan investigaciones adicionales a fin de estudiar los efectos del aumento de las temperaturas sobre otros sistemas de patógenos, especialmente aquellos que pueden tener un impacto significativo sobre la agricultura.

Referencia: Parasite rearing and infection temperatures jointly influence disease transmission and shape seasonality of epidemics, (2018). https://doi.org/10.1002/ecy.2430

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